Dibujo 10 del Códice Ramírez.

Descripción de la imagen:

En esta imagen podemos ver del lado izquierdo a tepanecas de Xochimilco en posición de guerra, tres guerreros arriba y tres abajo, armados con chimallis, lanzas, macuahuitl y flechas.

Podemos identificar que es Xochimilco porque en la parte derecha vemos una especie de estandarte con una flor o planta encima, glifo de Xochimilco.

En medio podemos observar un río con agua, como la frontera natural entre Tenochtitlan y Xochimilco.

Del lado derecho vemos a los guerreros mexicas, con cadáveres de sus enemigos y en la parte superior, vemos a un mexica quemando el templo, símbolo de victoria total sobre un altépetl.

Podemos ver dos cabezas incorpóreas, que simbolizan la derrota y muerte de los enemigos. Los tres guerreros tepanecas de la parte inferior izquierda, tienen palabras escritas sobre sus cuerpos en caracteres latinos. El guerrero de la izquierda dice yopitli, el del centro quahuitli y el de la derecha esquahuitli o similar. Estas glosas fueron añadidas tras la conquista para identificar los rangos, nombres o linajes de los personajes.

Lo que nos dice el Códice Ramírez sobre el dibujo 10:

Al igual que los tepanecas de Coyoacán, temieron que, al ver el dominio que estaban teniendo los mexicas, ellos fueras los siguientes en la lista.

Hay que recordar que la visión del Códice Ramírez es completamente mexica, por lo que no menciona la triple alianza y este tipo de batallas las justifican como en defensa propia, lo cual no coincide con otras fuentes ni con el odio que encontraron los castellanos a su llegada de todos los altepémeh que les rendían tributo. (Altépetl, Ciudad-Estado, Altepémeh, plural.)

“Estando ya en este punto la nación Mexicana, los de Xochimilco, provincia muy grande, populosa y abastada de bastimentos y riquezas, viendo a sus vecinos y amigos los Tepanecas, rendidos y avasallados, temieron no les acaeciese otro tanto, y así sin ocasión alguna comenzaron a inquietarse, de manera, que de ordinario estaban con sobresalto de lo que a los Mexicanos no pasaba por pensamiento, antes los regalaban y trataban con mucho amor, yendo con grande amistad y seguridad à los mercados, tratando y contratando con toda llaneza; pero no fue esto bastante para que los de Xochimilco se sosegasen, antes creciendo cada día más su inquietud, causada de sola su imaginación, hacían sus congregaciones donde unos eran de parecer que se entregaran a los Mexicanos sin guerra, y otros que no, sino que dieran guerra a los Mexicanos. En esta parcialidad hubo uno que habló tan soberbiamente y con tanto ánimo, que al fin persuadió a toda la congregación, que les dieran guerra, y así con esta determinación comenzaron los de Xochimilco a dar muestras con obras y palabras de mortal enemistad, lo cual disimuló el Rey mexicano, convidándoles siempre con la paz y amistad, hasta que llegó a tanto el atrevimiento de los de Xochimilco, que determinó el animoso Itzcohuatl salir al campo con ellos, y así hizo reseña el valeroso capitán general Tlacctellel, de todos sus soldados y capitanes, a los cuales puso en orden, diciéndoles una plática de mucha elegancia (como él lo sabía bien hacer) dándoles avisos y ardides grandes de guerra, que en esto fue muy ingenioso y astuto: tomando licencia de su Rey, comenzó a marchar.”  (Códice Ramírez, Orozco y Berra / Virgil 1878, 94,95).

Se da la batalla entre xochimilcas y mexicas.

“Los contrarios, sabiendo que el ejército Mexicano se movía, no menos se apercibieron y pusieron en orden, a los cuales su señor y cabeza principal hizo un parlamento, diciéndoles “que vergüenza era que cuatro gatos como los Mexicanos, gente vil y de poca estima, hubiesen prevalecido contra los mayores señores y más lucida gente de la tierra, deudos y parientes suyos, y que allí delante de ellos y en su presencia se estuviesen gloriando de ello, por tanto, que cobrasen menos ánimos y corajes de fieras, y destruyesen a toda aquella nación.” Salieron los de Xochimilco, movidos con esto, con grandísimo ánimo, ataviados con ornatos de guerra muy preciosos, por ser gente muy rica y de valor. Se vinieron á juntar ambos ejércitos a un campo espacioso, donde partían términos los unos con los otros, donde el valeroso Tlacaélel comenzó a distribuir sus capitanes con gran aviso y discreción, y estos otros, confiados en la multitud de sus soldados, acometieron de tropel no curando de mucho orden: por cuya causa brevemente los desbarató el ejército mexicano, con poca pérdida de su gente, haciendo gran matanza en los contrarios, los cuales viendo gente, haciendo gran matanza en los contrarios, los cuales viendo el campo lleno de muertos suyos, comenzaron a retirarse a gran priesa y los Mexicanos a seguirlos, los cuales los ahuyentaron hasta que los de Xochimilco se metieron, en la ciudad, y no cesando los Mexicanos de herir y matar en ellos, les hicieron acoger à su templo, donde luego pegaron fuego los Mexicanos, y ahuyentándolos más los fueron siguiendo hasta los montes. Iban los capitanes y señores de Xochimilco tan fatigados, qué determinaron rendirse pidiendo misericordia, y así se asomaron por un cerrillo bajando à los Mexicanos las manos cruzadas, prometiéndoles sus tierras y perpetua servidumbre, y aunque para más espantar los se hacía un poco reacio y sordo el general Tlacaélel.” (Códice Ramírez, Orozco y Berra / Virgil 1878, 95,96).

Fuente bibliográficas:

  1. El Códice Ramírez. Hallado, casi perdido, publicado. Clementina Battcock y Paloma Vargas. El Códice Ramírez. Hallado, casi perdido, publicado. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2024.
  2. Crónica mexicana. Hernando Alvarado Tezozómoc. Crónica mexicana, escrita por D. Hernando Alvarado Tezozómoc hacia el año MDXCVIII; anotada por Manuel Orozco y Berra y precedida del Códice Ramírez, manuscrito del siglo XVI intitulado Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España según sus historias, y de un examen de ambas obras, al cual va anexo un estudio de cronología mexicana por el mismo Orozco y Berra. Ed. José María Vigil. México: Imprenta y Litografía de Ireneo Paz, 1878. Edición digital en Apple Books: Crónica mexicana (Apple Books). La edición electrónica fue publicada por la Secretaría de Cultura en 2017.

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