
Descripción de la imagen:
En la imagen podemos ver la representación de Huitzilopochtli ilustrada por los tlacuilos.
Vemos un cerro del lado izquierdo, seguramente simbolizando a Coatepec, el cerro en donde nació de su madre Coatlicue para enfrentar a su hermana Coyolxauhqui y a los 400 Centzonhuitznahua.
A él lo vemos sentado sobre un escaño de color azul, el cual simbolizaba el cielo sobre el que estaba sentado.
Lo vemos cubierto de muchas plumas y una máscara de colibrí, esto por el significado de su nombre, Colibrí Izquierdo.
En la mano derecha está sosteniendo el xiuhcóatl o serpiente de fuego, fue con la que nació y con la que derrotó a su Coyolxauhqui y a los 400 Centzonhuitznahua. Llama la atención el nivel de detalle en la expresión de furia y en posición de ataque del rostro de la serpiente, así como su cola de cascabel, una especie endémica de México.
En la mano izquierda lleva un escudo (chimalli), unas flechas y un estandarte en forma de bandera (pantli), simbolizando su señorío.
Frente a él vemos tres chilquehuites (canastas), con algunas de las ofrendas que le entregaba, como pescados, patos y ranas, las cuales le son entregadas por cuatro de sus sacerdotes.
Al día de hoy solo existe una imagen de Huitzilopochtli que fue exhibida en el Museo del Templo Mayor y de tamaño minúsculo.

Lámina de Huitzilopochtli.
El dios principal de los mexicas era Huitzilopochtli, el Dios de la Guerra. Era el dios por quien más sacrificios hacían y el pilar de su idiosincrasia. Fue en su nombre por quien salieron de Chicomoztoc y fueron guiados a Tenochtitlan, convirtiéndose en un imperio y ellos estaban convencidos de que todo se lo debían a este Dios.
Por lo tanto, la imagen que tenían de él era ostentosa, como lo veremos a continuación.
“La fiesta más celebrada y más solemnizada de esta tierra, y en particular de los Mexicanos y Tetzcucanos, fue la del ídolo llamado Huitzilopochtli, cuyas ceremonias son muy diversas…Era tan temido y reverenciado este ídolo de toda esta nación indiana, que a él solo llamaban todopoderoso y señor de lo criado; a éste eran los principales y grandes sacrificios, y por el consiguiente tenía el más suntuoso templo, de grande altura y más hermoso y galán edificio, cuyo sitio y fortaleza se ve en las ruinas que de él han quedado en medio de esta ciudad.” (Códice Ramírez, Orozco y Berra / Virgil 1878, 161).
Y efectivamente, aún podemos ver los cimientos y gran parte de la estructura de sus primeras etapas en el Museo del Templo Mayor.
Lo que nos dice el Códice Ramírez sobre el dibujo 18:
Figura de Huitzilopochtli.
“La figura de este gran ídolo Huitzilopochtli era una estatua de madera entallada en semejanza de un hombre sentado en un escaño azul, fundado en unas andas, y de cada esquina salía un madero con una cabeza de sierpe al cabo. Era el escaño de color azul, con que denotaban que estaba en el cielo sentado. Tenía este ídolo toda la frente azul, y por encima de la nariz una venda azul que tomaba de una oreja a otra; tenía sobre la cabeza un rico plumaje de hechura de pico de pájaro; el pico en que estaba fijado el plumaje era de oro muy bruñido y las plumas de pavos verdes muy hermosos y muchas en cantidad. Tenía una sábana verde con que estaba cubierto, y encima de ella pendiente el cuello un delantal de ricas plumas verdes, guarnecido de oro, que sentado en un escaño le cubría hasta los pies. Tenía en la mano izquierda una rodela con cinco piñas de plumas blancas puestas en cruz, y al derredor de la rodela estaban colgadas plumas amarillas amanera de flecadura: subía por lo alto de ella un gallardete de oro y por el lugar de las manijas salían cuatro saetas, las cuales eran insignias que decían los Mexicanos les fueron enviadas del cielo, con las cuales tuvieron las grandes y memorables victorias que quedan referidas. Tenía este ídolo en la mano derecha un báculo labrado a manera de culebra, todo azul y ondeado. Estaba ceñido con una banderilla que le salía a las espaldas, de oro muy bruñido; en las muñecas tenía unas ajorcas de oro, y en los pies unas sandalias azules. Todo este ornato tenía su significación según diversos intentos, cuya efigie es esta que se sigue.”(Códice Ramírez, Orozco y Berra / Virgil 1878, 162).
Aposentado de manera reverencial.
“Este ídolo así vestido y aderezado estaba siempre puesto en un altar alto, en una pieza pequeña muy cubierta de sábanas, de joyas, de plumas y aderezos de oro con muchas rodelas de pluma, lo más galano y curioso que ellos sabían y podían aderezarlo. Tenía siempre delante una cortina por más veneración y reverencia; junto al aposento de este ídolo había otra pieza menos aderezada, donde tenían otro ídolo que se decía Tláloc, del cual se tratará adelante.” (Códice Ramírez, Orozco y Berra / Virgil 1878, 162).
Fuente bibliográficas:
- El Códice Ramírez. Hallado, casi perdido, publicado. Clementina Battcock y Paloma Vargas. El Códice Ramírez. Hallado, casi perdido, publicado. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2024.
- Crónica mexicana. Hernando Alvarado Tezozómoc. Crónica mexicana, escrita por D. Hernando Alvarado Tezozómoc hacia el año MDXCVIII; anotada por Manuel Orozco y Berra y precedida del Códice Ramírez, manuscrito del siglo XVI intitulado Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España según sus historias, y de un examen de ambas obras, al cual va anexo un estudio de cronología mexicana por el mismo Orozco y Berra. Ed. José María Vigil. México: Imprenta y Litografía de Ireneo Paz, 1878. Edición digital en Apple Books: Crónica mexicana (Apple Books). La edición electrónica fue publicada por la Secretaría de Cultura en 2017.
