
Descripción de la lámina
En esta lámina podemos observar a dos hombres sentados sobre sus esteras, lo cual nos indica que eran principales.
Uno tiene el símbolo de pantli y arriba dos figuras, conejo y casa, Tochtli y Calli, lo cual nos indica una fecha.
Del otro lado, tiene la imagen del nopal sobre el corazón de Cópil, en clara alusión a Tenochtitlan, pero no por estar ahí sino a modo de guía, del lugar destino.
Lo anterior debido a que el cerro que aparece es Coatépec, cerro de la serpiente, como podemos verla rodeando el cerro, el cual está rodeado de agua y mucha flora y fauna.

Esta lámina es muy importante porque retoma al estadía de los mexicas alrededor de este cerro, cercano a Tula. Llegan a Coatépec durante su peregrinación después de haber abandonado a Malinalxóchitl, la madre de Cópil.
Y ahí encuentran una tierra fértil y un lago lleno de vida por lo que deciden que esa es la tierra prometida por Huitzilopochtli, sin embargo, no era ahí.
Aquí es donde viene una escisión de los mexicas, una guerra civil interna y en donde salen unos victoriosos y una facción grande es derrotada y masacrada, lo cual dará origen a una leyenda que replicarán una y otras vez en sus sacrificios en el Templo Mayor.
Me refiero al nacimiento de Huitzilopochtli, este es el cerro en el que Coatlicue, la madre de Huitzilopochtli, queda embarazada y se ofende Coyolxauhqui, su otra hija y es Coyolxauhqui quien levanta a una facción en contra de Coatlicue, a los denominados cuatrocientos o centzohuitznahua.
Cuando están apunto de matar a Coatlicue, nace Huitzilopochtli y mata a todos, a Coyolxauhqui la arroja del cerro y cae despedazada. Años después los mexicas crearían una monumental escultura de Coyolxauhqui desmembrada y estaba situada al pie del Templo Mayor. A raíz de esta masacre en la que les sacan el corazón es que se hace ese ritual de sacrificios que prevalecerá hasta la caída de Tenochtitlan en 1521.

¿Qué nos dicen las fuentes?
La lámina 4 se encuentra ubicada en el capítulo VII de Durán, Del segundo Rey de México, llamado Vitziliuitl, y de sus grandes hechos y proezas, sin embargo, hace alusión a otro capítulo, el capítulo III, De la llegada de los mexicanos á esta tierra de México y de los sucesos y acontecimientos que tuvieron antes de llegar a ella.
Primero nos recuerda las divisiones que sufrieron los mexicas tras su salida de Aztlan:
“Dividida la nación mexicana en tres partes, la una quedó en Mechoacan y pobló aquella provincia, inventando lengua particular para no ser tenidos ni conocidos por mexicanos, agraviados de la injuria que se les había hecho en dejarlos; y la otra parte, quedando en Malinalco : la que aportó a Coatepec fue muy poca gente, aunque valerosa y de grande ánimo , la cual había dejado poco había en un sitio que llamaban Ocopita y en otro que llamaban Acaualcinco donde habían estado muchos días rehaciéndose de bastimentos algunos viejos y enfermos con que siempre se iban disminuyendo.” (Durán, Capítulo III, p. 23).
A continuación, Durán nos narra la fauna que está en la Lámina:
“Asentado ya y puestos en orden en sus tiendas alrededor del tabernáculo , por el orden que su dios y sacerdote les mandaban, unos á Oriente y otros á Poniente , al Mediodía y al Norte, mandó en sueños a los sacerdotes que atajasen el agua de un rio, que junto allí pasaba, para que aquel agua se derramase por aquel llano y tomase en medio aquel cerro donde estaban, porque les quería mostrar la semejan de la tierra y sitio que les había prometido : hecha la presa , se derramó aquel agua y se tendió por todo aquel llano, haciéndose una gran laguna, la cual cercaron de sauces , sabinas y álamos ; la pusieron llena de juncia y espadañas, se empezó a henchir de pescado de todo género de lo que en esta tierra se cría; empezaron a venir aves marinas , como son patos , ánsares , garzas, gallaretas , de que se cubrió toda aquella laguna, con otros muchos géneros de pájaros que hoy en día la laguna de México tiene y cría; se hinchó así mismo aquel sitio de flores marinas, de carrizales, los cuales se hicieron de diferentes géneros de tordos, urracas, unos colorados , otros amarillos , que con su canto y chirriado hacían gran armonía, y alegraron tanto aquel lugar, y se puso tan ameno y deleitoso, que olvidados los mexicanos con este contento del sitio que su dios les prometía, no siendo éste mas de muestra.” (Durán, Capítulo III, p. 24).
Después nos narra la rebelión de Coyolaxuhqui:
“Una señora que llamaban Coyolxauh no quería pasar adelante, sino que enamorados de aquel sitio decían “aquí es tu morada Vitzilopochtli; a este lugar eres enviado, aquí te conviene ensalzar tu nombre en este cerro Coatepec te es concedido gozar del oro y de la plata y de todos los demás metales, de las piedras preciosas y de las plumas de diversos colores ricas y resplandecientes, y de las ricas y preciosas mantas, y de cacao y de todo lo demás que en este nuevo mundo se criare, aquí has de ganar lo que resta de las cuatro partes del mundo con la fuerza de tu pecho y de tu cabeza y de tu brazo; aquí es el lugar donde has de alcanzar la gloria y ensalzamiento de tu nombre , esta es la cabeza de tu reino; manda a tus padres y ayos que hagan junta sobre ello y que se concluya el andar a buscar más descanso del que aquí tenemos , porque descansen ya los Aztecas y Mexicanos y tengan fin sus trabajos.” (Durán, Capítulo III, p. 24).
Tras lo cual, aparece la ira de Huitzilopochtli:
“Dicen que vieron el rostro del ídolo en aquel punto tan feo y tan espantoso, con una figura endemoniada que a todos puso espanto y terror. Cuentan que a media noche, estando todos en sosiego, oyeron en el lugar que llamaban Teotlachco y por otro nombre 4 Tzonpanco, que eran lugares sagrados dedicados a este dios, un gran ruido, en el cual lugar, venida la mañana, hallaron muertos a los principales movedores de aquella rebelión, juntamente a la señora que dijimos se llamaba Coyolxauh, y á todos abiertos por los pechos y sacados solamente los corazones, de donde se levantó aquella maldita opinión y seta de que Vitzilopochtli no comía sino corazones, y de donde se tomó principio de sacrificar hombres y abrirlos por los pechos y sacarles los corazones y ofrecérselos al demonio y a su dios Vitzilopochtli. Visto por los mexicanos el riguroso castigo que su dios había hecho contra los culpados, y asombrados del espantoso ruido que en la ejecución del castigo habían oído aquella noche, y visto a su dios tan feroz y enojado, recibieron grandísimo temor y espanto, y no parando aquí el enojo de Vitzilopochtli.” (Durán, Capítulo III, pp. 25, 26).
Aquí podemos leer cómo esta facción salió vencedora en base a la violencia extrema y a sembrar terror entre los macehuales.
Así nos describe este lugar el Códice Ramírez:
“Comenzó a tener gran abundancia de pescado y de aves marinas, como son patos, garzas, gallaritas, de que se cubrió toda aquella laguna con otros muchos géneros de pájaros que hoy en día la laguna de México en abundancia cría. Se hinchó así mismo aquel sitio de carrizales y flores marinas, donde acudían diferentes maneras de tordos, unos colorados y amarillos, cuya armonía con el canto de las aves que estaban por las arboledas, que no eran menos, se puso muy deleitoso y ameno aquel lugar, el cual pintan de esta forma. Este es el cerro de Tula llamado Cohuatepec, que quiere decir “cerro de culebras”, cercado de agua, que tiene juncia y espadaña y aves de volatería de muchas maneras para caza y mucho pescado.” (Códice Ramírez, p. 88).
Aquí es cuando una facción liderada por algunos sacerdotes decide establecerse aquí y eso enoja a la facción de Huitzilopochtli, quien los masacra sin piedad.
“Dicho esto, afirman que vieron el rosto del ídolo tan feo y espantoso que a todos puso gran terror y espanto. Cuentan que aquella noche, estando todos en sosiego, oyeron a una parte de su real gran ruido, y acudiendo allá por la mañana, y hallaron a todos los que habían movido la plática de quedarse en aquel lugar muertos y abiertos por los pechos, sacados solamente los corazones. Y entonces les enseñó aquel crudelísimo sacrificio, que siempre usaron abriendo a los hombres por los pechos, y sacándoles el corazón; lo ofrecían a los ídolos diciendo que su dios no comía sino corazones.” (Códice Ramírez, p. 89).
Por su parte, Tezozómoc nos indica la llegada a Coatépec y también nos indica su flora y fauna:
“Y en el rio que allí hallaron se multiplicaron muchos géneros de pescado, ranas, ajolotes, chamaron, axaxayatl y otros géneros de animales que hay en las lagunas pequeñuelas de agua dulce: así mismo el Izcahuitl y tecuitlatl y todo género de patos: también todo género de tordos de diferentes maneras.” (Tezozómoc, Capítulo II, p. 389).”
Sobre Huitzilopochtli no lo narra como la leyenda de su nacimiento desde el vientre de su madre a matarlos, lo narra más como el dios guerrero que ataca a los disidentes que desean establecerse en Coatépec en contra de quienes no querían quedarse ahí y mata a los cuatrocientos. Debemos de entender lo de cuatrocientos no como el número exacto, sino como una analogía de un gran número de guerreros:
“el Huitzilopochtli dijo: ya me comienzo a esforzar, que vienen sobre los Zentzonnapam, y sobre mí que soy Huitzilopochtli, que en el juego de pelota teotlachco comen a sus padres que mira, y devisa contra ellos una mujer llamada Coyolxauh, y en el propio lugar de Tlachco, en el agujero del agua que está en medio tomó Huitzilopochtli a la Coyolxauh, la mató, degolló y le sacó el corazón: amanecido otro día muy de mañana se vieron los Zentzonapas mexicanos todos los cuerpos agujerados, que no tenía ninguno de ellos corazón, que todos los comió Huitzilopochtli, quien se tornó gran brujo, donde se atemorizaron los mexicanos,” (Tezozómoc, Capítulo II, p. 390).
Los tres coinciden en que estos hechos se suscitaron tras haber abandonado a Mallinalxóchitl, quien se va a Malinalco y cuyo hijo es Cópil, cuyo corazón vemos en el símbolo de Tenochtitlan, como raíz del nopal. https://vasallohistoriador.com/malinalco-y-el-nopal-del-escudo-nacional-la-historia-detras-del-simbolo-de-mexico/
Hasta este momento con estas tres fuentes, hemos leído movimientos político bélicos, sin embargo, el nacimiento mítico de Huitzilopochtli es narrado por Fray Bernardino Sahagún en su Libro Tercero de manera mítica:
“1.-Según lo que dijeron y supieron los naturales viejos, del nacimiento, y principio del diablo que se decía Huitzilopochtli, al cual daban mucha honra y acatamiento los mexicanos, es:
2.— que hay una sierra que se llama Coatépec junto al pueblo de Tulla, y allí vivía una mujer que se llamaba Coatlicue, que fue madre de unos indios que se decían Centzonhuitznahua, los cuales tenían una hermana que se llamaba Coyolxauhqui; y la dicha Coatlicue hacía penitencia barriendo cada día en la sierra de Coatépec, y un día le aconteció que andando barriendo le desciendo una pelotilla de pluma, como ovillo de hilado, y como la y la puso en el seno junto a la barriga, debajo de las naguas y después de haber barrido (la) quiso tomar y no la halló de que dicen se empreñó; y como vieron los dichos indios Centzonhuitznahua a la madre que ya era preñada se enojaron bravamente diciendo: ¿Quién la empreñó que nos infamó y avergonzó?
3.—Y la hermana que se llamaba Coyolxauhqui les decía: hermanos, matemos a nuestra madre porque nos infamó, habiéndose a hurto empreñado.
4.— Y después de haber sabido la dicha Coatlicue (el negocio) le peso mucho y se atemorizó, y su criatura la hablaba y la consolaba, diciendo: no tengas miedo, porque yo sé lo que tengo de hacer.
5.—Y después de haber oído estas palabras la dicha Coatlicue se le quitó su corazón y se le quitó la pesadumbre que tenía; y como los dichos indios Centzonhuitznahua habían hecho y acabado el consejo de matar a la madre, por aquella infamia y deshonra que les había hecho, estaban enojados mucho, juntamente con la hermana que se decía Coyolxauhqui, la cual les importunaba que matasen a su madre Coatlicue; y los dichos indios Centzonhuitznahua habían tomado las armas y se armaban para pelear, torciendo y atando sus cabellos, así como hombres valientes.
6.– Y uno de ellos que se llamaba Quautlícac, el cual era como traidor, lo que decían los indios Centzonhuitznahua luego se lo iba a decir a Huitzilopoch-il, que aún estaba en el vientre de su madre, dándole noticia de ello; y le respondía diciendo el Huitzilopochtli: ¡Oh, mi tío!, mira lo que hacen y escucha muy bien lo que dicen, porque yo sé lo que tengo de hacer.
7- Y después de haber acabado el consejo de matar a la dicha Coatlicue, Jos dichos indios Centzonhuitznahua fueron a donde estaba su madre Coatlicue, y delante iba la hermana suya Coyolxauhqui y ellos iban armados, con todas armas y papeles y cascabeles, y dardos en su orden; y el dicho Quautlícac subió a la sierra a decir a Huitzilopochtli, cómo ya venían los dichos indios Centzonhuitznahua contra él, a matarle; y le dijo el Huitzilopochtli le respondió: mirad bien a dónde llegan. Y le dijo el dicho Quautlícac que ya llegaban a un lugar que se dice Trompantitlan; y más preguntó el dicho Huitzilopochtli al dicho Quautlícac, diciéndole: da dónde llegan los indios Centzonhuitznahua, y le dijo el Quautlícac que ya llegaban a otro lugar que se dice Coaxalpa; y más otra vez preguntó el dicho Huitzilopochtli al dicho Quautlícac diciendo. le, dónde llegaban y respondió diciéndole que ya llegaban a otro lugar que se dice Apétlac; y más le preguntó el dicho Huitzilopochtli al dicho Quautlícac diciéndole a dónde llegaban, y le respondió diciéndole que ya llegaban al medio de la sierra: y más dijo el Huitzilopochtli preguntando al dicho Quautlícac da dónde llegan?, y le dijo, que ya llegaban y estaban ya muy cerca, y delante de ellos venía la dicha Coyolxauhqui.
8.— Y en llegando los dichos indios Centzonhuitznahua nació luego el dicho Huitzilopochtli, trayendo consigo una rodela que se dice teueuelli, con un dardo y vara de color azul, y su rostro como pintado y en la cabeza traía un pelmazo de pluma pegado, y la pierna siniestra delgada y emplumada y los dos muslos pintados de color azul, y también los brazos.
9.-Y el dicho Huitzilopochtli dijo a uno que se llamaba Tochancalqui que encendiese una culebra hecha de teas que se llamaba xiuhcóatl, y así la encendió y con ella fue herida la dicha Coyolxauhqui, de que murió hecha pedazos. y la cabeza quedó en aquella sierra que se dice Coatépec y el cuerpo se cayó abajo hecho pedazos;
10.—y el dicho Huitzilopochtli se levantó y se armó y salió contra los dichos, Centzonhuitznahua, persiguiéndoles y echándoles fuera de aquella sierra que se dice Coatépec, hasta abajo, peleando contra ellos y cercando cuatro veces la dicha sierra; y los dichos indios Centzonhuitznahua, no se pudieron defender, ni valer contra el dicho Huitzilopochtli, ni le hacer cosa alguna, y así fueron vencidos y muchos de ellos murieron; y los dichos indios Centzonhuitznahua rogaban y suplicaban al dicho Huitzilopochtli, diciéndole que no los persiguiese y que se retractase de la pelea, y el dicho Huitzilopochtli no quiso ni les consintió, hasta que casi todos los mató, y muy pocos escaparon y salieron huyendo de sus manos, y fueron a un lugar que se dice Huitzlampa, y les quitó y tomó muchos despojos y las armas que traían que se llamaban anecúhiotl.
11.-Y el dicho Huitzilopochtli también se llamaba Tetzáuitl, por razón que decían que la dicha Coatlicue se empreñó de una pelotilla de pluma, y no se sabía quién fue su padre, y los dichos mexicanos lo han tenido en mucho acatamiento y le han servido en muchas cosas y lo han tenido por dios de la guerra, porque decían que el dicho Huitzilopochtli les daba gran valor en la pelea: y el orden y costumbre que tenían los mexicanos para servir y honrar dicha sierra que se nombra Coatépec.” (Sahagún, Libro III, pp. 185,186).
Fuentes consultadas:
Anales de Tlatelolco. (2004). Conaculta.
Badock, C., & Vargas, P. (2024). El Códice Ramírez. Hallado, casi perdido, publicado. Fondo de Cultura Económica.
Chimalpáhin, Domingo. (2003). Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan, Tomo I. Cien de México.
Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.
Alvarado Tezozómoc, H., Orozco y Berra, M., & Vigil, J. M. (2017). Crónica Mexicana precedida del Códice Ramírez. [Versión digital]. Secretaría de Cultura. https://books.apple.com/mx/book/cronica-mexicana/id1202863320
Alva Ixtlilxóchitl, F. de. (2024). Historia de la nación chichimeca. Fondo de Cultura Económica.
Correa Lonche, G. (2021). El águila y la serpiente: El problema del origen prehispánico del Escudo Nacional Mexicano. Instituto Nacional de Antropología e Historia. https://books.apple.com/mx/book/el-%C3%A1guila-y-la-serpiente/id1591072509
Durán, D. (2002). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). CONACULTA, Rafael Donis Lechón (Fotografías).
Brito, B., Guadarrama, M. A., & Baltazar, S. (2023). El Códice Boturini o Tira de la Peregrinación. Fondo de Cultura Económica; Instituto Nacional de Antropología e Historia.
De Sahagún, B. (2006). Historia general de las cosas de Nueva España (A. M. Garibay, Ed.; 11.ª ed.). Editorial Porrúa. (Obra original publicada en 1577). (Sepan Cuántos No. 300).
