
Descripción de la imagen:
En esta lámina número cinco podemos encontrar muchos elementos muy interesantes y múltiples, ya que Durán engloba varios pasajes de la historia mexica.
Comencemos con la parte central, en la que apreciamos un cerro curvo, Coatepec pero con un saltamontes o chapulín en la cima, lo cual es indicativo de que es Chapultepec, lugar de chapulines.
En medio del cerro también vemos una serpiente, que simboliza a Culhuacan.
Al pie del cerro, un río de sangre, que indica mortandad.
Al costado derecho del cerro vemos a unas personas, mexicas, comandados por Huitzilíhuitl el viejo, de quien ya escribí en una entrada anterior. Esto nos remite a la batalla de Huitzilíhuitl en contra de los culhuacanos, en donde tanto Huitzilíhuitl como su hija, mueren a manos de Culhuacan. Podemos identificar que es Huitzilíhuitl debido a que tiene el glifo de un colibrí sobre él.
De Chapultepec fueron expulsados por los de Culhuacan y se fueron a vivir a Tizapan, presumiblemente el cerro que está pintado al fondo. Tizapan era un lugar repleto de serpientes, en donde hoy se encuentra el Ajusco.
A ambos lados podemos encontrar a dos grupos de guerreros cercando a los mexicas, que fueron masacrados y en donde solo algunos sobrevivieron.
¿Qué desencadenó esta masacre?
Unas versiones nos indican que los mexicas le pidieron a la hija del señor de Culhuacan para honrar a s Huitzilopochtli y él aceptó, sin pensar que la honra sería ser sacrificada y su piel puesta sobre un sacerdote, que es como él reconoce a su hija, arde en cólera y pide la aniquilación de los mexicas, pero muchos lograron escapar.
Sin embargo, en las fuentes citadas a continuación, coinciden en que murieron muchos mexicas a manos de los de Culhuacan y sus aliados, entre ellos Huehue Huitzilíhuitl o Huitzilíhuitl el viejo, de quien ya escribí en otra entrada, también que sobrevivieron quienes alcanzaron a escapar y que se fueron a refugiar a Tizapan, con el permiso de Culhuacan.
Por supuesto que Tizapan no era un paraíso, era un cerro repleto de víboras que los mexicas utilizaron como fuente de proteína, considerando que una víbora, hoy la ciencia nos lo dice, puede aportar como 20 gramos de proteína por cada 100 gramos, y contiene hierro, zinc, manganeso y selenio. Es decir, la estrategia de Culhuacan era que las serpientes dieran el tiro de gracia a los pocos mexicas sobrevivientes y los terminaron mandando a un lugar que era un banquete proteico.
Ubicación de la lámina.
La lámina se encuentra ubicada en el capítulo IX del tomo I de Durán, llamado De la elección del Rey Itzcoatl y de cómo puso en libertad la ciudad de México, y de lo más en su tiempo sucedido.
Sin embargo, la imagen hace alusión al capítulo IV, De lo que sucedió a los Mexicanos después de llegados a Chapultepec.
Explicación de la Lámina 5 de Fray Diego Durán:
De inmediato al inicio del capítulo, Durán comienza por decirnos que los mexicas no eran para nada bienvenidos en Chapultepec:
“Llegados los mexicanos á seste cerro de Chapultepec y aposentados en él y avisados de su dios Vitzilopochtli no ser aquel el lugar a donde los traía, y que aparejasen las manos porque menester, juntamente con el ánimo y esfuerzo de su corazón, ellos, aunque con sobresalto, empezaron a estar sobre aviso y aguardar el suceso, poniendo sus pertrechos y reparos lo mejor que pudieron, viéndose en medio de innumerables gentes y que nadie les mostraba ningún amor.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 51).
Al morir Copil, cuyo corazón míticamente es el que vemos en el escudo nacional puesto que es la raíz de donde nació el tunal sobre la que se posó el águila, los demás enemigos no cesaron y continuaron el ataque en contra de los mexicas, matando a varios de ellos:
“Muerto Copil , no por eso cesó la rebelión y mal propósito de la gente de la tierra, en querer matar y dar fin de los Mexicanos, antes poniéndolo en ejecución, encendidos con ira y enojo, cercaron todo el cerro de Chapultepec, donde los Mexicanos estaban recogidos, puesto el cerco, los Mexicanos, viéndose en tan gran aprieto у aflicción, movidos por los llantos de sus mujeres y niños, hicieron, como dicen, de tripas corazón, y no mostraron ninguna cobardía, antes ánimo y valor: los del cerro los empezaron a combatir por todas partes, deseando meter a cuchillo a todos, con mujeres y niños.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 28).
Aquí coincide con lo que vemos en la Lámina 5 que estamos estudiando esta semana en donde cercan a los mexicas dos grupos muy numerosos de guerreros.
Durán dice que no los persiguieron porque se conformaron con entregar al Rey de los Mexicanos, sin mencionar que se llamaba Huitzilíhuitl, sin embargo, el glifo en la imagen si lo indica así y las siguientes fuentes describen mucho más el papel de Huitzilíhuitl en estas batallas, que le terminan costando la vida.
“Se contentaron con llevar preso al Rey de los Mexicanos, al cual le llevaron a Culhuacan y le mataron, vengándose en él del daño que habían recibido.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 30).
Aquí es donde se van a refugiar a Atlacuihuayan, hoy conocido como Tacubaya y en donde se atribuye que inventaron ahí los átlatl o varas arrojadizas con una especie de ballesta de mano, arma que en verdad los españoles le temían.
De acuerdo con Durán el Señor de Culhuacan se llamaba Achitometl y les permite irse a vivir a Tizapan:“Les dio un lugar que llaman Tizapan, que es de la otra parte del cerro de Culhuacan, donde ahora se parten los dos caminos, el que va a Cuitlahuac y el que va a Chalco, el cual lugar estaba desierto, por estar cubierto de muchas culebras y víboras ponzoñosas, que descendían del cerro, el cual sitio les fue señalado, no sin mucha malicia y maldad de parte de los consejeros… Viendo la cantidad de culebras y malas sabandijas que allí había, al principio recibieron pena y angustia, pero después así se les rendían y amansaban que les sirvieron de sustento, no comiendo de otra carne, sino de aquellas culebras, víboras, salamanquesas que allí del cerro bajaban, y de tal arte se engolosinaron y degustaron en ellas que las consumieron у acabaron que apenas hallaban una ya para comer.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 32).
Incluso cuando los culhuas los fueron a visitar pensando que o se habían ido o habían sido exterminados por las víboras, los mexicas les agradecieron por el lugar que les brindaron:
Ellos, teniéndolo en gran merced, respondieron el contento que tenían, agradeciéndole el bien que se les había hecho. (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 32).
Tras esto, se apaciguan los ánimos y se torna en una relación que va más allá de la cordialidad, dejando los culhuas que los mexicas entren a comerciar a su Altépetl e incluso permitiendo matrimonios entre mexicas y culhuas:
“Desde entonces empezaron los mexicanos a entrar en Culhuacan y tratar y contratar libremente y a emparentar unos con otros por vía de casamientos, y a tratarse como hermanos y como parientes.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 33).
Pero esa no era la tierra prometida por Huitzilopochtli así es que era hora de que los mexicas abandonaran Tizapan y la manera en que se le ocurrió fue creando una fuerte división entre los culhuas y los mexicas. Aprovechando la buena relación que había, le pidieron al señor de Culhuacan, Achitometl, a una hija para ser señora de los mexicanos y mujer de su dios:
“Necesidad tenemos de buscar una mujer, la cual se ha de llamar la mujer de la discordia, y esa ha de llamarse mi abuela o madre, en el lugar donde hemos de ir a morar.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 33).
Una vez que Achitometl accedió, Huitzilopochtli les pidió que la sacrificaran y que a partir de ese momento, ella sería la madre de Huitzilopochtli.
“Ya les avisé que esta mujer había de ser la mujer de la discordia y enemistad entre vosotros y los de Culhuacan, y para que lo que yo tengo determinado se cumpla , maten a esa moza y sacrifícamela a mi nombre, a la cual desde hoy la tomo por mi madre; después de muerta desuéllenla toda, y el cuero vístanselo a uno de los principales mancebos, y encima vestirse a los demás vestidos mujeriles de la moza, e invitarán al rey Achitómetl que venga a adorar a la diosa, su hija, y a ofrecerle sacrificio.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 34).
Aquí surge Toci o Tonantzin, nuestra madre. Incluso el día de hoy en la Basílica de Guadalupe muchos van a honrar a ese lugar no solo a la Virgen María sino a Tonantzin y no es casualidad ya que los frailes españoles, para crear la transición de religiones y valiéndose del sincretismo, dijeron que la aparición de la Virgen de Guadalupe y su consiguiente construcción del templo, fue precisamente en el lugar en donde estaba el lugar de adoración de Tonantzin.
De esta manera Achitometl, señor de Culhuacan, acude a Tizapan para visitar a su hija. Los mexicas, sin afán de ser sarcásticos, sino que era su cosmovisión, aunque bastante cruel, le dijeron a manera de honor lo siguiente:
“Señor, si eres servido, podrás y ver á nuestro dios y a la diosa tu hija, y hacerles reverencia y ofrecer tus ofrendas.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 35).
Achitómetl al ver esta crueldad cometida en contra de su hija, arde en cólera y les pide a sus súbditos levantarse en armas en contra de los mexicas:
“Aquí, aquí mis vasallos los de Culhuacan, venir a socorrer una maldad tan grande como estos mexicanos han cometido; que han muerto a mi hija y la han desollado y vestido el cuero a un mancebo y me lo han hecho adorar: mueran y sean destruidos hombres tan malos y de tan malas costumbres y mañas; no quede rastro ni memoria de ellos: demos, vasallos míos, fin у cabo de ellos.” (Durán, Tomo I, Capítulo IV, p. 35).
Tras esta huida, que es la que aparece en la Lámina 5 de Durán que estamos estudiando esta semana, se fueron rumbo a Iztapalapa, a la cual pudieron llegar gracias a sus armas de largo ahttps://vasallohistoriador.com/nombres-de-lugares-en-nahuatl-y-su-significado/lcance, átlatl. Después pasaron por Iztacalco, pararon en un lugar en donde la hija de un principal tuvo a su bebé y le nombraron a este lugar Mixiuhca, que significa lugar del parto, como pudimos ver en la entrada del significado de nombres en nahuas.
Tras esto, prosiguieron su camino y finalmente llegar al lugar en donde fundarían Tenochtitlan.
Culhuacan y los mexicas de acuerdo con el Códice Boturini:

La lámina nos indica muchos elementos, el primero de izquierda a derecha vemos un costal, un escudo, una bolsa, dos hombres hablando con Cocoxtli, a quien Durán nombra Achitómetl, que son mexicas. Arriba el glifo de Xochimilco, en donde indica que eran los enemigos a vencer.
Mas abajo se confirma eso, vemos el cerro curvado de Culhuacan, un escudo que simboliza la guerra y a Xochimilco.
Abajo una casa en la que se ven dos personas teniendo relaciones sexuales.
Y en la parte derecha, la imagen hace alusión a cuando los mexicas pelearon como mercenarios contra los xochimilcas y le entregaron las orejas a los culhuas.
Son varias las fuentes que nos indican que los mexicas estuvieron sojuzgados por los de Culhuacan, empezando con la tira de la Peregrinación o Códice Boturini, que en su lámina 21 se refiere precisamente a esta etapa de los mexicas. Podemos ver a Coxcoxtli en cuatro ocasiones, siempre sentado como gran señor.
La enemistad entre los culhuas y los mexicas según Chimalpopoca:
El Códice Chimalpopoca es quien coincide con el Códice Boturini en cuanto a los mexicas como mercenarios de los culhuas y específicamente en cuanto al momento en que los mexicas cercenan las orejas a sus rivales y también nos indica que era Huitzilíhuitl el señor de los mexicas:
“97) Aquí se narra la plática de los v1ejos cuauhtitlaneses y también la glosa de la rota de los mexicanos, que fueron sitiados en Chapoltépec. Se dice que, después de haber pasado cuarenta y siete años los mexicanos en Chapoltépec, siendo ya muchos los disturbios y vejaciones, porque se burlaban de los demás, arrebataban las cosas, les quitaban a la mujer y a la hija y hacían otras más burlas, se enojaron los tepanecas de Tlacopan, Azcapotzalco, Coyohuacan y Colhuacan, y luego se concertaron y trataron sobre el medio de que desaparecieran los mexicanos. Dijeron los tepanecas: “Sojuzguemos a los mexicanos. ¿Qué están haciendo, que vinieron a establecerse entre nosotros? Vayamos a robarlos. Y para que salga bien, importa primero sacarlos varonilmente y echarlos fuera, de modo que será inútil que peleemos en Colhuacan: primero los enviaremos a alguna parte; y cuando hayan salido, robaremos a las mujeres.” Aprobaron los colhuas; y así se hizo. Fueron a apercibir a los mexicanos para la guerra, para que primero pasaran a pelear en Colhuacan. Les dijeron: “primero vais vosotros a caer como espías en Colhuacan y nosotros saldremos al combate”. Fueron luego a pelear los mexicanos; aparejaron bien a los colhuas, que salieron a contender con ellos. 98) Los tepanecas dieron sobse las mujeres en Chapoltépec y fueron a consumirles los comestibles y a saquearlas; y después que las ahuyentaron, ya en nada las tuvieron. Los mexicanos fueron derrotados ahí donde contendieron con los colhuas. He aquí unas palabritas de relato de su cantar: 99) “Con los escudos al revés fuimos los mexiéanos vencidos en el pedregal de Chapoltépec. ¡Ah! Hacia las cuatro partes llevaron a los hijos. Va llorando (el rey) Huitzilíhuitl; otros tres pendones en sus manos desmochados fueron en Colhuacan.” (Anales de Cuauhtitlan, p. 21).
Pasados cuatro años de esta derrota, los de Culhuacan buscaron a los mexicas para combatir a los xochimilcas, quienes los derrotan y para evidencia, les llevaron una oreja de cada uno de sus enemigos. Tras esta victoria, el señor de Culhuacan, Chalchiuhtlatónac, les deja asentarse en Tizapan:
“1O1) Y fueron a combatir en Xochimilco. Sobre tablas echadas en el agua perseguían al enemigo; y al tomar un prisionero, echaban sólo una oreja en su costal. Para que se supiera a cuántos fugitivos alcanzaban, les cortaban solamente la oreja de un lado. Después que pasó esto, fueron los mexicanos asentados en Tiaapan, en 12 tecpatl. 13 calli. 1 tochtli. En este año comenzaron otra vez a dar molestias los mexicanos, no dobladamente o con malicia, sino que el “diablo” hacía que los muchachos colhuas y mexicanos se ganaran en el juego: se encontraban y se soplaban arena; y después de ganarse, se aporreaban y se cortaban el pecho u otra parte. Por esto, ~segunda vez los colhuas apercibieron para la guerra y combatieron a los mexicanos, los que corrieron.” (Anales de Cuauhtitlan, p. 22).
El asedio y llegada a Tizapan de acuerdo con el Códice Ramírez:
La versión del Códice Ramírez es prácticamente la misma que Durán, comenzando por el asedio de los enemigos de los mexicas tras la derrota de Copil y que coincide con La Lámina 5 de Durán:
“Muerto Copil, movedor de las disensiones, no por eso se aseguraron los Mexicanos, por estar ya infamados y muy odiosos, y no se engañaron, porque luego vinieron ejércitos de los comarcanos con mano armada a ellos, corriendo allí hasta los Chalcas combatiéndolos por todas partes con ánimo de destruir y matar la nación mexicana. Las mujeres y niños, viendo tantos enemigos, comenzaron a dar gritos y hacer gran llanto, ¿pero no por eso desmayaron? los mexicanos, antes tomando nuevo esfuerzo hicieron rostro a todos aquellos que los tenían’ cercados. Y a la primera refriega prendieron a Huitzilihuitl, capitán general de todos los mexicanos; mas no por eso desmayaron, más apellidando a su dios Huitzilopuchtli, rompieron por el ejército de los Chalcas, y llevando en medio todas las mujeres, y niños y viejos, salieron huyendo de entre ellos hasta meterse en una villa que se llama Atlacuihuayan, donde hallándola desierta se hicieron fuertes.” (Códice Ramírez, p. 92).
También nos menciona sobre Tacubaya, la muerte de Huitzilihuitl y el átlatl.
“Los Chalcas y los demás, viéndose desbaratados de tan poca gente, no curaron de seguirlos, casi como avergonzados, contentándose con llevar preso el caudillo de los mexicanos, al cual mataron en un pueblo de los Culhuas, llamado Culhuacan. Los mexicanos se repararon y refrescaron de armas en esta villa y allí inventaron una arma a manera de fisga que ellos llaman átlatl, y por esto llamaron aquel lugar Atlacuihuayan, que quiere decir “lugar donde tomaron la arma átlatl.” (Códice Ramírez, p. 92).
A continuación, nos menciona la estancia en Tizapan:
“Después de muchas contradicciones, demandas y res-puestas, les vinieron a dar un sitio, que se dice Tizaapan, que significa “lugar de las aguas blancas”, no sin gran malicia de los de Culhuacan, porque estaba este sitio al pie de un cerro donde se criaban muchas víboras, culebras y sabandijas muy ponzoñosas que descendiendo a aquel lugar estaba lleno de ellas, por cuya causa no se habitaba. Dieron este sitio a los mexicanos entendiendo que presto los acabarían estos animales ponzoñosos. Volviendo los mensajeros con la respuesta a los Mexica-nos, admitieron el sitio de buena gana y así entraron en él. Comenzando a poblarse hallaron tantas malas sabandijas, que recibieron gran pena y temor, más su ídolo les dio remedio para que las rindiesen y amansasen y fuesen muy buen manjar para ellos, y así se sustentaban de aquellas culebras y víboras que les eran ya tan sabrosas que en breve dieron cabo de ellas.” (Códice Ramírez, pp. 93, 94).
Y cierra con el sacrificio de la hija del señor de Culhuacan, que derivará en la matanza de mexicas y su huida, tras la cual, llegarían por fin a lo que llegaría a ser Tenochtitlan.
“Ya os avisé que esta mujer había de ser la de la discordia entre vosotros y los de Culhuacan, y para que lo que yo tengo determinado se cumpla, matad esa moza y sacrificadla a mi nombre, a la cual desde hoy tomo por mi madre. Después de muerta, la desollareis toda y el cuero vestírselo a uno de los principales mancebos, y encima vestir se ha los demás vestidos mujeriles de la moza,”‘ y convidaréis al rey, su padre, que venga a hacer adoración a la diosa su hija y a ofrecerle sacrificio”. Todo lo cual se puso por obra y esta es la que después los Mexicanos tuvieron por diosa, que en el libro de los sacrificios se llama Toci, que quiere decir “nuestra agüela.” (Códice Ramírez, p. 95).
El asedio e Chapultepec y muerte de Huitzilíhuitl según Chimalpáhin:
Chimalpáhin también coincide en que los mexicas fueron asediados, como lo muestra la Lámina 5, en Chapultepec:
“En este año, 2 Ácatl, 1299, los mexicas cumplieron 20 años de estar en Chapultepec. Y en este mismo año los asediaron y atacaron en Chapultepec para destruirlos; [en efecto,] fueron derrotados por [una coalición de] diez ciudades. Preguntaron los pobladores de tierra firme a los xaltocamecas: “¿A dónde van?”. Y los xaltomecas respondieron: “Vamos a Xochimilco, [para ir luego] a hacer la guerra”. Acolnáhuatl, caudillo y cuahtlato de Azcapotzalco, se puso de parte de Xochimilco, de Colhuacan y de Xaltocan; desde cinco rumbos fueron atacados los mexicas junto al bosque.” (Chimalpáhin, Memorial de Culhuacan, p. 167).
Después de esta batalla, los mexicas se asientan en Acocolco Aztacalco y allí también los asedian, de acuerdo con Chimalpáhin, es aquí en donde capturan a Huehe Huitzilíhuitl y lo sacrifiacaron junto con su hija Chimallaxochtzin:
“Allá los colhuas capturaron a Huehue Huitzilíhuitl tlatohuani de los mexicas y junto con él a su hija Chimallaxochtzin; éstos fueron conducidos a Colhuacan, e iban desnudos, sin nada encima. Enseguida los colhuas los llevaron delante del diablo, y allí los sacrificaron. Por entonces gobernaba Coxcoxtli como decimoctavo tlatohuani de Colhuacan. Y antes de que los sacrificaran, Huehue Huitzilíhuitl se afligía mucho por su hija Chimallaxochtzin, porque iba completamente desnuda, y le suplicaba al Tlatohuani Coccoxtli, diciendo: “[Señor] tlatohuani, compadécete siquiera un poco de mi hija”. Pero él respondía: “No quiero; así ha de ser”.” (Chimalpáhin, Memorial de Culhuacan, p. 167).
Aquí coincide con las demás fuentes en que el señor de Culhuacan los deja asentarse en Tizapan, pero entra en más detalles, diciéndonos que su líder era Tenoch y que se asentaron en Tizapan veinticinco años:
“Y les suplicaron [que les permitieran] asentarse a un lado de la ciudad de Colhuacan; ellos los acogieron, les dieron tierras y los fueron a dejar en el lugar llamado Tizapan, donde se quedaron 25 años. Estando ya asentados los mexicas en Tizapan, en el mismo año 2 Ácatl, 1299, pusieron al tlenamácac Tenochtzin como su caudillo” (Chimalpáhin, Memorial de Culhuacan, pp. 171, 173).
Fuentes consultadas:
Anales de Tlatelolco. (2004). Conaculta.
Badock, C., & Vargas, P. (2024). El Códice Ramírez. Hallado, casi perdido, publicado. Fondo de Cultura Económica.
Chimalpáhin, Domingo. (2003). Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan, Tomo I. Cien de México.
Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.
Alvarado Tezozómoc, H., Orozco y Berra, M., & Vigil, J. M. (2017). Crónica Mexicana precedida del Códice Ramírez. [Versión digital]. Secretaría de Cultura. https://books.apple.com/mx/book/cronica-mexicana/id1202863320
Alva Ixtlilxóchitl, F. de. (2024). Historia de la nación chichimeca. Fondo de Cultura Económica.
Correa Lonche, G. (2021). El águila y la serpiente: El problema del origen prehispánico del Escudo Nacional Mexicano. Instituto Nacional de Antropología e Historia. https://books.apple.com/mx/book/el-%C3%A1guila-y-la-serpiente/id1591072509
Durán, D. (2002). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). CONACULTA, Rafael Donis Lechón (Fotografías).
Brito, B., Guadarrama, M. A., & Baltazar, S. (2023). El Códice Boturini o Tira de la Peregrinación. Fondo de Cultura Económica; Instituto Nacional de Antropología e Historia.
De Sahagún, B. (2006). Historia general de las cosas de Nueva España (A. M. Garibay, Ed.; 11.ª ed.). Editorial Porrúa. (Obra original publicada en 1577). (Sepan Cuántos No. 300).
Códice Chimalpopoca: Anales de Cuauhtitlán y Leyenda de los Soles (P. F. Velázquez, Trad.; M. León-Portilla, Pref.). (1992). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas. (Original publicado ca. 1570). Disponible en: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/000/codice_chimalpopoca.html

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