La novela y su autor.
La serie está basada en la novela del gran escritor guanajuatense Jorge Ibargüengoitia Antillón (22/01/1928 – 26/11/1983), quien tiene escritos como Los Relámpagos de Agosto, Viajes en la América Ignota y Sálvese quien pueda.
Las fuentes que usó Jorge Ibargüengoitia fueron los periódicos como ¡Alarma! y Excelsior, así como el expediente de la policía, cuyos hechos ocurrieron entre 1963 y 1964 en Lagos de Moreno, San Francisco del Rincón y León, Guanajuato.
De la realidad a la novela, literatura y a la pantalla.
Es transmitida en la plataforma de Netflix, con la casa productora Bandidos Film (El Infierno, La Dictadura Perfecta y la Ley de Herodes) y bajo la dirección del director de cine Luis Estrada, quien también dirigió las películas mencionadas.
Como podemos apreciar, Luis Estrada ya había llevado a la pantalla un libro de Jorge Ibargüengoitia, La Ley de Herodes.
Aunado a esta serie existen obras de teatro, el libro de Ibargüengoitia, el libro de Elisa Robledo, la película estelarizada por Diana Bracho de Felipe Cazals y un gran número de reportajes sobre el asunto, que sigue en el imaginario colectivo desde los años sesenta, en gran parte gracias a la difusión de ¡Alarma!, el periódico sensacionalista que le dio un toque novelesco, sin dejar de aportar conjeturas satánicas al respecto.
Los protagonistas son:
- Paulina Gaitán interpretando a Serafina Baladro (María González Valenzuela), a ella la vimos en la serie Coyotl y la película Turno Nocturno.
- Joaquín Cosío, a quien conocemos como el Cochiloco, interpretando al capitán Bedoya.
- Arcelia Ramírez con su gran trayectoria, interpretando a Arcángela Baladro (Delfina González Valenzuela).
- Mauricio Isaac como La Calavera, Juana Cornejo.
- Alfonso Herrera interpretando a Simón Corona (Juan González Martínez), a quien recordamos como el asesino de Renata en Amarte Duele.
- Leticia Huijara (Luisa González Valenzuela) interpreta a Eulalia Baladro. A ella la hemos visto en La Ley de Herodes y Hasta la Madre.
- Yessica Borroto Perryman, actriz cubana, quien interpreta a Blanca. A ella la vimos en Narcos, Vientos de la Habana y Sonidos de Libertad.
El humor negro de Ibargüengoitia.
La obra se mueve entre lo moral y lo degradado, con un humor negro que incomoda y hace reír al mismo tiempo. Ejemplos claros:
- Serafina pide a la Virgen que la bendiga para asesinar a su novio.
- Un sacerdote bendice el burdel y llama “piadosas propietarias” a las madrotas.
- El grito de Independencia de un político: “¡Vivan las Balardo!”
Octavio Paz nos da su opinión al respecto: “Al leer ciertos pasajes de las Muertas, precisamente los más crueles y terribles, no podemos evitar la risa. El humorista es siempre un moralista. Serio como Buster Keaton, Ibargüengoitia nos hace reír. La risa es una defensa contra la intolerable. También es una respuesta a lo absurdo”.
Ecos del presente: feminicidio y corrupción.
El caso de las Poquianchis ocurrió en la década de los sesenta, sin embargo, desde el primer capítulo de la serie, al ver a una mujer muerta que fue arrojada a una cañada, nos transporta, de manera lastimosa, al presente, puesto que en nuestros días el feminicidio es un delito de todos los días y el cual fue y sigue siendo posible gracias al orden político y social que nos rige.
Del mismo modo, está presente la corrupción, tanto en esa época como en la actual, en el que vemos como Las Balardo sobornan a políticos, policías e incluso al Capitán Bedoya, que como el mismo se presenta, en ese tono irónico que tanto manejaba Ibargüengoitia, “Capitán del Heróico Ejército Mexicano”. Este capitán Bedoya se acaba convirtiendo en su empleado, le consigue la casa en donde harían el burdel Casino del Danzón, el más bonito del Bajío, le da un arma, se convierte en amante de Serafina, verdugo de las prostitutas e incluso su escolta en algunas ocasiones.
También la prostitución y trata de blanca es un hecho que sigue presente en nuestros días e incluso aparece una escena en la que tres mujeres bailan sin ropa para varias personas, un negocio que el día de hoy se ha expandido con plataformas como Only Fans, en la que hombres se conforman con ver e incluso pagan por esos placeres efímeros.
Buenos detalles del director.
Hay muchos detalles que el director considera, como la caja registradora de palanca, los autos de época, los billetes de veinte pesos que se usaban en ese entonces, la moneda de un peso, esa moneda grande que poníamos en las vías del tren para que tomara forma de taco y que el capitán Bedoya la da como propina, los precios de las fichas (de ahí el término de ficheras), en la que no todas las chicas costaban igual, vemos un cartel con la lista de precios: “2, 3.50, 5, 7.50 a 11 pesos, incluían jabón y toalla pero si querían un cuarto con brasero, otros 20 centavos”.
Toca el tema también de cuántos hombres podían tener las chicas por día, mínimo seis clientes y había algunas que hasta doce por noche, con lo cual generaban muchas ganancias para las Balardo y ella les decían que con eso ya le iban debiendo menos, algo clásico en la explotación de personas, como lo seguimos viendo en la trata de blancas y lo leemos en las historias sobre las Haciendas de la Época Colonial, con las famosas tiendas de raya. Cabe aclarar que muchas mujeres estaban ahí por voluntad propia y algunas si eran víctima de trata de blancas.
En el capítulo cuatro sale un personaje llamado Doña Tomasa, quien habla náhuatl. Solo que la traducción no fue del todo buena, al cobrar dice “Caxtolli pesos”, que son quince pesos y la traducción fue de treinta.
En el capítulo 6 la misa es en el Cerro del Cubilete, como homenaje al lugar de donde es el autor del libro, Jorge Ibargüengoitia, quien aparece interpretado al final, con su máquina de escribir, por el actor Juan Carlos Vives (Horario Estelar, Sr. Ávila).
Las verdaderas Poquianchis.
En la vida real las Balardo fueron las hermanas González Valenzuela, alias las Poquianchis, esto debido a que uno de los burdeles que tenían antes era una tienda que le compraron a un señor a quien apodaban el Poquianchi, en San Francisco del Rincón, quien pudo haber sido un hombre honrado y trabajador pero que su apodo quedó ligado desde ese momento a la tortura y el feminicidio.
En el expediente aparece solo una frase en torno a Juan González Martínez (Simón Corona): Vivía con ella a veces y a veces no, porque ella tenía un carácter muy difícil. La venganza que Serafina trae contra Simón por haberla abandonado en Acapulco tras haberle confesado que ella era quien le mandaba a los federales a vigilarlo fue lo que comenzó con la ruina de las Balardo. En la novela y en la serie, Serafina se justifica ante la recriminación de su hermana “¿Qué culpa tengo de haber nacido apasionada?”. Y vaya que muestra pasión durante toda la serie. En el capitulo 1 se ve cuando balean la panadería y se retoma en el capítulo 7 y 8. Este recurso literario de ir de un tiempo cronológico a otro se llama analepsis. Resulta interesante que tanto en el libro como en el capítulo 1, uno de los que van en el automóvil está leyendo un libro que dice “Islas Marías (novela de Martín Luis Guzmán)”, clara alusión a que las protagonistas acabarán en la cárcel.
Políticas de moralización y burdeles.
Desde la época de Maximiliano, en la que hay un registro con fotografías de las prostitutas de la Ciudad de México, la regulación durante el porfiriato y hasta nuestros días, médicos, funcionarios públicos, judiciales y últimamente también los líderes del narcotráfico, han sido parte de una red muy amplia del negocio más antiguo del mundo. Ibargüengoitia afirmó que debido a la clausura de los cuatro burdeles, se vieron afectadas hasta treinta mil personas que vivían de este negocio.
La prohibición en los burdeles de Guanajuato, que trunca veinte años de su carrera como madrotas, también fue real, en el capítulo 2 vemos al gobernador Cabañas siendo increpado por dilapidar el gasto público en obras nada rentables (otro parecido con la realidad actual) y a quien se le acaba el dinero, por lo que requiere más impuestos y eso le genera quejas, una de ellas son los burdeles y accede, creando la Ley de Moralización. En la vida real fue el gobernador Juan José Torres Landa quien dictó esta medida, el día de hoy hay una avenida muy gran en la ciudad de León, Guanajuato, que lleva su nombre y es uno de los caminos para ir a San Francisco del Rincón.
Está el antecedente del código penal, en el que en 1940 se reforma para tipificar como delito la prostitución. Era una época en que la moral por parte de muchas personas era muy tomada en cuenta, llegando al absurdo, como cuando Soledad Orozco, la esposa del presidente Manuel Ávila Camacho (1940-1946), mandó a un herrero a tapar la pelvis de la Diana Cazadora. Debido a al daño causado a la escultura, la original se encuentra en Ixmiquilpan, Hidalgo.
Esta prohibición hace que se trasladen al burdel México Lindo, que es el burdel que sí pudieron tener en funcionamiento puesto que estaba en la vida real en Lagos de Moreno, la prohibición fue en Guanajuato y esta hermosa ciudad pertenece a Jalisco y está a tan solo cuarenta kilómetros de León.
La bendición de Delfina.
El burdel México Lindo es clausurado por culpa del hijo de Delfina, Beto, hijo de un hombre que la embarazó “porque le vio la cara de pendeja”. Sin embargo, por el giro de negocio de su mamá, Beto fue rechazado por sus compañeros de la escuela y por la escuela en sí. Entra a estudiar medicina y ahí apuñala a un compañero, quien evita la cárcel gracias al dinero de su mamá, por lo que lo manda a Los Ángeles, de donde regresa a poner un negocio de una distribuidora de semillas y fertilizantes, una fachada llamada La California que producía y distribuía amapola. Derivado de este negocio ilícito es en donde conoce el Capitán Bedoya a Arcángela. Beto no se salva del clasismo, una mujer se refiere a él como prieto y feo, “el Benito Juárez del hampa”, a quien un oficial federal corrupto le brinda la oportunidad de escapar, pero al final lo matan los pretendientes a cuñados por andar de enamorado de Conchita (Ximena Romo, a quien vimos como María Félix en la serie de VIX). Muere dentro del burdel y eso lleva a la clausura. En la vida real, murió en un enfrentamiento a balazos con la policía y usan este hecho como pretexto para cerrarle el burdel a las Poquianchis.
La caída de las Poquianchis.
Tras esta clausura se van a refugiar al Casino del Danzón, al cual entran por la casa de la vecina, la Sra. Aurora Benavides, a quien le pagan 350 pesos mensuales. Pasan hambre por no tener entradas de dinero y venden la casa del molino.
Las muertas.
En la serie se detona con la muerte de Blanca, quien se arregló los dientes y fueron codiciados y nos muestra una de las realidades que vivían las prostitutas, los embarazos. El doctor Arellano le provoca un aborto a los cuatro meses de embarazo y esto termina con la vida de Blanca, quien tampoco se salva del clasismo, la monja se refiere a ella como “la prostituta negra”. La calavera la quema con una plancha y acaba matándola. En la historia hay una referencia sobre estos métodos en Benito Juárez, a quien le da un infarto y el doctor lo reanima con agua hirviendo en el pecho. Tras la muerte de Blanca, dos mujeres se pelean por los dientes de oro que tenía y caen del balcón. Posteriormente, ya en el rancho, vemos cuando Teólfilo mata a dos chicas que se querían escapar del Rancho.
Tras veinte años de ser madrotas y una concatenación de hechos, compran el rancho Los Ángeles (en la vida real, Rancho San Ángel, ubicado en Guanajuato), donde se acumulan las muertas, algunas por órdenes de las Poquianchis, otras por inanición, otras por peleas entre ellas mismas.
En la vida real, un familiar interpone una denuncia por la desaparición de su hija y es como dan con el rancho, en donde rescatan a once prostitutas el 13 de enero de 1964.
El juicio.
Un juicio duró nueve meses, en el que las Poquianchis se culpaban mutuamente y dijeron que ellas no asesinaron a nadie, sino que entre ellas mismas se mataban (en la serie hacen alusión a esta declaración en la golpiza que le dan a Rosa en el capítulo 5 mientras que a Lupe la intentan meter de cabeza en una letrina al igual que a la Calavera) y también argumentaron las Poquiancias que las enterraron en el rancho por falta de dinero.
Las prostitutas declararon que fueron reclutadas por medio de engaños, que fueron violadas, explotadas y secuestradas, sin dejar de mencionar las torturas a las que fueron sometidas y los asesinatos que presenciaron.
Fueron sentenciadas el 15 de octubre de 1964, Delfina y Luisa a cuarenta años de prisión, mientras que Luisa a 17 años. Interpusieron un amparo en 1968 ante la Suprema Corte de Justicia. Hasta 1981 logran una reducción de su sentencia, de veintisiete a veintitrés años.
Sin embargo, también es cierto que ¡Alarma!, con su tono sensacionalista, influyó mucho en la decisión del juez Lozano para una pronta condena, con palabras actuales, hicieron viral la noticia y como pasa hoy en día, eso pesa mucho en la impartición o no de la justicia.
La muerte de las Poquianchis.
Al final, las únicas condenadas ante la justicia fueron las hermanas González Valenzuela junto con algunos cómplices, sin embargo, no eran las únicas implicadas, fue todo un sistema de corrupción que se lavó las manos en las más tarugas, en las más ignorantes.
Luisa perdió sus facultades mentales, mientras que Delfina murió en la cárcel al caerle accidentalmente en la cabeza un tambo con cemento y María también murió en prisión.

Casa de las Poquianchis en León, Guanajuato, ubicada en Bolivia 502, donde se pone La Línea de Fuego, el tianguis más antiguo y grande de Guanajuato. Hoy, la casa es una fonda con baños públicos.
¿Qué te pareció la historia de las Poquianchis? Cualquier parecido con la actualidad, no es coincidencia.

Fuentes consultadas:
Bailón Vázquez, F. (2025). Crimen y justicia en la historia de México. Nuevas miradas [Capítulo de libro]. Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM. Recuperado de https://transgresionycrimen.historicas.unam.mx/sites/default/files/2025-03/CJ015_CapLibro_Bailon_Vasquez_Caso_Las_Poquianchis.pdf
Ibargüengoitia, J. (1977/2023). Las muertas. Ediciones Cátedra. El Heraldo de León. (2023, septiembre 19). Las Poquianchis, un caso vigente [Imagen]. Recuperado de https://www.heraldoleon.mx/las-poquianchis-un-caso-vigente/
El Heraldo de León. (2023, septiembre 19). Las Poquianchis, un caso vigente [Imagen]. Recuperado de https://www.heraldoleon.mx/las-poquianchis-un-caso-vigente/
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