“Itzcoatzin fue el cuarto señor de Tenochtitlan, y lo fue catorce años, el cual sojuzgó con guerras a los de Azcapotzalco y a los de Xochimilco” (Sahagún, Libro Octavo, Capítulo I, p. 431).

Nacimiento sin linaje.
Itzcoátl era hijo de Acamapichtli, sin embargo, su mamá no pertenecía a ninguna familia de los pipiltin, sino que era una esclava de Azcapotzalco.
“Dijimos que había nacido de una esclava suya natural de Azcapotzalco, el cual, había sido tan valeroso y de tan buenas costumbres, que hacía ventaja a todos sus hermanos.” (Durán, p. 67). Esto generó dudas al momento de elegirlo, pero la división de bandos se decantaría a su favor.
Maxtla, el principal enemigo.
Con el matrimonio entre Huitzilíhuitl y Ayauhzihuatl, el trato de Azcapotzalco hacia Tenochtitlan mejoró en gran manera y más con el nacimiento de Chimalpopoca.
Sin embargo, cuando los mexicas decidieron hacer un acueducto de Chapultepec a Tenochtitlan, salieron a relucir los bandos que los detestaban, pero como Tezozómoc seguía al mando, se frenaron.
Al morir Tezozómoc, Maxtla toma el poder de Azcapotzalco y de inmediato, arremete en contra de los mexicas, mandando a asesinar a Chimalpopoca.
Por supuesto que lo que seguía era someterlos o incluso, eliminarlos, por lo que los mexicas no se podían quedar de brazos cruzados.
Chimalpáhin nos narra cómo se ensañó Maxtla en contra de los mexicas, rememorando las peticiones absurdas que les llegó a hacer Tezozómoc:
“Tendrán que traerme una chinampa, y con ella pagar su tributo al tecpan. Ahí estarán empollando una pata y una gallareta, vendrá un cincoate y habrá cempasúchiles, también una garza; todo lo que se da en una chinampa tendrá que venir en ella. Y traerán también a sus mujeres, para que acá se solacen con nosotros.” (Chimalpáhin, p. 243).
Nuevamente, Huitzilopochtli llega para aconsejar a los mexicas de que él los ayudará a cumplir esas demandas.
Aquí debemos entender que Huitzilopochtli, el dios, es representado por un grupo de líderes, sobre todo de los sacerdotes, quienes siempre se han caracterizado por ser los que mueven a las personas. Esta parte será importante para cuando se haga una división entre los líderes religiosos con los macehuales y los líderes políticos y militares.
Esto me recuerda a la guerra cristera y la guerra de reforma, en la que los líderes del clero movían a las masas en el nombre de dios, cuando realmente el clero estaba preocupado por intereses propios y materiales.
Nombramiento de Itzcóatl.
“En este año, 13 Ácatl, 1427, se enseñoreó Itzcohuatzin, el cual era hijo de Acamapichtli, primer tlatohuani de Tenochtitlan.” (Chimalpáhin, p. 243).
Itzcóatl no era un improvisado, sino que fue el señor de los ejércitos durante el señorío de Huitzilíhuitl y de Chimalpopoca.
“En este año, 6 Ácatl, 1407, vinieron a México Tenochtitlan los guardianes de las trojes de Amaquemecan para hablar con el Tlacaélel Itzcohuatzin, cuando éste aún no era tlatohuani sino sólo tlatocapilli en México; el tlatohuani era Huitzilíhuitl Segundo.” (Chimalpáhin, p. 227).
En cuanto fue nombrado, no solo Azcapotzalco tembló, seguramente ya veían las intenciones que tenía la nueva generación de tenochcas, encabezados por Itzcóatl, Tlacaélel y Moctezuma Ilhuicamina.
“Los tepanecas y la gente de Azcapotzalco, Tacuba y Coyoacan, sabiendo la nueva elección, recibieron de ellos mucho pesar, y luego pusieron guardas por todos los caminos, no teniéndose por seguros de los mexicanos.” (Durán, p. 68).
Tlacaélel.
Es esta etapa es en donde surge uno de los personajes más importantes e influyentes del imperio tenochca.
Algunos autores ni siquiera lo mencionan, otros mencionan solamente su título, su puesto como Cihuacóatl. Este personaje, sobrino de Itzcóatl y hermano de Moctezuma Ilhuicamina, llegaría a ser el poder detrás del trono, Tlacaélel, cuyo nombre significa el hombre de corazón animado.
“Junto a Itzcohuatzin gobernaron como sus teuctlatoque el tlacochcálcatl y Cihuacóatl Tlacaeleltzin Atempanécatl y el tlacatécatl Huehue Moteuczoma; estos dos asistieron a Itzcohuatzin en el gobierno.” (Chimalpáhin, p. 243).
Se dividen los tenochcas.
Aquí es donde se dividen los tenochcas, un grupo quería irle a rendir pleitesía y sometimiento a Maxtla, sin embargo, otro grupo deseaba enfrentarlos, este grupo estaba encabezado por Tlacaélel, sobrino de Itzcóatl y hermano de Moctezuma Ilhuicamina. También en este grupo se encontraban los jóvenes que ya no querían ser vasallos de Azcapotzalco, sino que aspiraban a algo mejor.
Aunque al principio prevaleció la idea de ir a rendir vasallaje a los tepanecas, para lo cual se ofreció Tlacaélel en ir a hablar con Maxtla, arriesgando su vida debido a que los caminos estaban cerrados y llenos de guardias, logró llegar ante el tirano y le ofreció su vasallaje. Sin embargo, Maxtla lo rechazó con el argumento de que: “están alborotados y conjurados los tepanecas.” (Tezozómoc, p. 408).
Ante este rechazo, la voz de quienes pedían la emancipación se quedó, sin embargo, los disidentes seguían exigiendo rogarle a Maxtla su misericordia. Como vieron que los valerosos ya habían decidido combatir, se llegó al siguiente acuerdo. Primero hablaron los que deseaban seguir siendo vasallos de Azcapotzalco:
“Si no podemos prevalecer ni defendernos de los tepanecas, y viniéramos a disminución con daño y pérdida de nuestras mujeres, hijos, padres y viejos, que en venganza de su atrevimiento, y dejarnos en manos de nuestros enemigos, los mataremos a todos de manera cruel, aspados los cuerpos con tejas, y luego de muertos, nos comeremos sus carnes”. (Tezozómoc, p. 411).
La respuesta de los mexicanos valerosos fue la siguiente:
“Replicaron los mancebos valerosos mexicanos hijos de los principales: decimos que no saliendo con nuestro intento y voluntad de aventajarnos en armas con los tepanecas, nos permitirán huir a otras partes. Así mismo decimos que si tenemos ventura, ustedes nunca serán tenidos por principales sino por macehuales vasallos nuestros, y de nuestra República Mexicana.” (Tezozómoc, p. 412).
Aceptaron ambos este trato, llegando el grupo disidente a ofrecerles a sus hijas, nietas y sobrinas a los soldados valerosos, tantas como pudiera mantener. Comprometiéndose a recibirlos con fiestas y regocijos cuando regresaran de la guerra, así como servirles, barrer sus casas, servirles de comer y hacerles mandados. (Tezozómoc, p. 413).
Aquí podemos leer cómo el grupo valeroso estaba liderado por los hijos de los principales, los pipíltin y el otro grupo, por los macehuales. Los primeros, serían los políticos, militares y comerciantes, los segundos, los dirigidos por el sacerdocio. Y es en esta etapa en donde se fundan las bases de la diferenciación social que conocerían los españoles a su llegada.
La Triple Alianza que produjo la caída de Azcapotzalco.
Cuando Itzcóatl finalmente salió a pelear, derrotó a los tepanecas, lo cual haría que el poder cambiara a manos. Por su puesto que no lo hizo solo, recordemos que ya estaban quedando bien con algunos Altepémeh cercanos.
Sin embargo, la alianza para pelear se dio con Tlacopan (Tacuba), al mando de Totoquihuaztli, Texcoco, al mando de Nezahualcóyotl e Itzcoátl de Tenochtitlan. No fueron los únicos, en esta alianza también estuvo Tlaxcala.
“Maxtlaton mandó a sus padres que fueran a decir a los mexicas: “¡Mañana perecerán!”. Al oírlo, los mexicas se pusieron a hacer flechas y dardos; también construyeron bareras de céspedes, y por eso al sitio lo llamaron Cuepopan. En 1428 finalmente estalló la guerra en Tepanohuayan Azcapotzalco, cuando fueron derrotados los azcapotzalcas.” (Chimalpáhin, pp. 245, 247).
Durán es quien mejor nos narra la batalla, comandada por Tlacaélel, comenzando con la soberbia con la que salieron los tepanecas a la batalla, lo cual, lejos de causar temor, avivó la ambición de los tenochcas y sus aliados:
“Llegados a un lugar que se dice Xoconochnopallitlan, los de Azcapotzalco les salieron al encuentro con buena ordenanza, llenos de grandes riquezas de oro, plata, joyas y plumería. Los mexicanos, como los vieron, cobraron ánimo. Tlacaélel mandó a todos los capitanes, señores y mancebos, que, oído el tambor, arremetieran contra sus enemigos y que los demás (aquellos que no quisieron combatir) estuvieran viendo. Itzcóatl tocó un pequeño tambor que traía en la espalda, al son del cual, el ejército mexicano con tan gran vocería y silbos y algarabías, que pusieron temor en los enemigos y arremetieron con ánimo invencible, mezclándose con los de Azcapotzalco, hiriendo a diestra y siniestra, sin orden ni concierto empezaron a gritar México, México, cayó mucha gente muerta, que los azcapotzalcas se empezaron a retirar a su ciudad. Al verlo los menos valerosos, comenzaron a seguir a los que huían, cegados de la codicia militar. Tlacaélel, comenzó a gritar Victoria, entrando tras ellos en la ciudad, matando e hiriendo sin piedad. Itzcóatl dio orden de que asolaran el pueblo y quemaran las casas, y que no perdonaran a viejo ni niño, hombre ni mujer y que robaran y saquearan todo lo que encontraran.” (Tezozómoc, pp. 76, 77).
Tras la derrota, los tepanecas juran dar tributo a los mexicas y con esto termina la guerra y Azcapotzalco sería convertido en un mercado de esclavos, tal cual como lo encontrarían los españoles a su llegada en 1519.
Como Azcapotzalco era señor de muchos Altepémeh, Tenochtitlan hereda ese poder, no sin tener que librar más batallas, pero a partir de ese momento, es cuando nace el imperio tenochca.
Por supuesto que, De Alva Ixtlilxóchitl, de ascendencia texcocana, nos narra que la victoria se debió a Nezahualcóyotl:
“Fueron entrando por la ciudad de Azcapotzalco, siendo el primero Nezacualcoyotzin con su ejército, asolando casas y derribando y quemando los templos que hallaban por delante; y entrando Nezahualcóyotl por la ciudad, los grandes de Azcapotzalco, viendo su pérdida, fueron tras de su Rey, que se iba a esconder en un Temazcal, de donde lo sacaron, lo llevaron arrastrando ante Nezacualcoyotzin, quien lo sentenció u mató con su mano, sacándole el corazón”. (Ixtlilxóchitl, p. 232).
Aquí pudimos leer dos versiones diferentes del mismo suceso, De Alva Ixtlilxóchitl nos dice que el héroe fue Nezahualcóyotl y que Maxtla murió por su mano.
La expansión del imperio.
Tras la derrota de Maxtla en Azcapotzalco, huye hacia Coyoacan y desde ahí pretende levantar a los Altepémeh como en contra de los tenochcas, pero es rechazado por Atlapulco, Xalatlauhco, Culhuacan, Cuitlahuac, Xochimilco y Texcoco. Incluso por los mismos tepanecas sobrevivientes de Azcapotzalco:
“¿Queremos ahora ver derribar nuestros templos, ver cabezas, cuerpos cortados, tripas arrastrando y sangre por este suelo derramada de las manos de los mexicanos, y sangre de nuestros padres, mujeres, hermanos, hijos y niños inocentes? Nos basta estar sujetos a los mexicanos.” (Tezozómoc, p. 428).
En este párrafo no solo estamos leyendo la derrota consumada de Azcapotzalco, sino que derriba la falsa creencia de que todas las guerras de los mexicas eran para capturar prisioneros. Claro que había más recompensas por un prisionero de guerra, pero esto no significa que no había muertos. Salvo en las guerras floridas, las otras batallas eran a muerte y, como en las guerras actuales, hubo prisioneros de guerra, solo que los mexicas los sacrificarían en la siguiente ceremonia, mientras, quedaban cautivos en las casas de los tenochcas.
El hecho de haber sido rechazado por todos para aliarse con Coyoacan para levantarse en contra de los mexicas, no le disuadió de su propósito.
Lo primero que hizo, fue mandar a que les robaran a las mujeres los artículos que iban a comerciar en Coyoacan.
Aquí encontramos un dato muy interesante, había pochtecas, comerciantes, que eran quienes iban a regiones lejanas a comerciar. Sin embargo, quienes iban a los tianguis a vender y comprar artículos, eran las mujeres.
En este caso, Maxtla manda a molestarlas e Itzcóatl les pide a las mujeres ya no acudir a Coyoacan.
Al ver esto, Maxtla urde una trampa para que acuda Itzcóatl a una fiesta, sin embargo, Tlacaélel le pide que no vaya. Quienes acuden son algunos principales, entre ellos, Tlacaélel y Moctezuma Ilhuicamina. Cuando estaban cantando, Maxtla les pide que se quiten sus ropas y los visten con huipiles, ropa de mujer.
Este fue el agravio final que desató la batalla y es en 1429, de acuerdo con Chimalpáhin, que cae Coyohuacan a mano de los mexicas y con eso sale huyendo Maxtla hacia Tlachco, donde desaparece y no se vuelve a saber de él. (Chimalpáhin, p. 249).
Itzcóatl también conquistó a Xochimilco, Cuitláhuac, Culhuacan y les infringió una derrota a los tlatelolcas, si bien no fue la definitiva que se daría con Axayácatl años después.
Tras cada batalla, los soldados valerosos eran premiados con títulos y con tierras, por lo que aquí es donde se afianza esa diferencias de clases entre la clase guerrera, los pipíltin y los macehuales.
Para 1431, su sobrino Nezahualcóyotl, después de vivir muchos años en Tenochtitlan, toma el poder de Texcoco.
Muerte de Itzcóatl.
“Algunos antiguos dejaron pintado que, en este año, 13 Técpatl, 1440, murió Itzcohuatzin, tlatohuani de Tenochtitlan, y que en seguida se enseñoreó Huehue Motecuzoma Ilhuicamina.” (Chimalpáhin, p. 251).
“Y desde algunos días falleció el Rey Itzcóatl, y luego los mexicanos alzaron por rey a Moctezuma el viejo, que es el cuarto rey mexicano que comenzó luego a reinar.” (Tezozómoc, p. 466).
“El rey Itzcóatl, aunque mal dispuesto, holgó de la victoria (sobre Cuitláhuac, actual Tláhuac) y dio las gracias a todos los señores y principales, el cual, agrandándosele la enfermedad, entendiendo que se acercaba la muerte, mandó llamar a Nezahualcóyotl para que no tuviera guerra contra los mexicanos, sus parientes y amigos. Mandó a llamar a todos los señores y principales, a los que les encomendó el culto de los dioses, y que hicieran un templo muy suntuoso a su dios Huitzilopochtli. Concluida la plática y testamento, murió el año de 1440 y no reinó más que 14 años.” (Tezozómoc, p. 123).
Entre trece y catorce años duró su señorío, pero esos años fueron los que sentaron las bases del Tenochtitan que se convertiría en el altépetl más poderoso a la llegada de los castellanos. Con Itzcóatl, el nacido de Acamapichtli y de una esclava tepaneca, se derrocó a Azcapotzalco, se sometieron a varios altepémeh aunados a los que heredó de la conquista a Maxtla, se establecieron las reglas para la división de clases sociales, se hizo a un lado al sacerdocio, si bien no del todo, pero ahora los sacerdotes no eran quienes tomaban todas las decisiones, convirtiéndolo en uno de los tlatoanis de mayor trascendencia del mundo mexica.
Fuentes consultadas:
Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.
Sahagún, B. de. (2006). Historia general de las cosas de Nueva España (Colección Sepan Cuantos, núm. 300). Editorial Porrúa.
Alvarado Tezozómoc, H., Orozco y Berra, M., & Vigil, J. M. (2017). Crónica Mexicana precedida del Códice Ramírez. [Versión digital]. Secretaría de Cultura. https://books.apple.com/mx/book/cronica-mexicana/id120286 3320
Chimalpáhin, Domingo. (2003). Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan, Tomo I. Cien de México.
Chavero, A. (Ed.). (1891). Obras históricas de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Secretaría de Culturahttps://books.apple.com/mx/book/obras-hist%C3%B3ricas-de-don-fernando-de-alva-ixtlilxochitl/id1065893575.
