Acamapichtli, puñado de cañas. (1375-1395)

“Acamapichtli fue el primer señor de México, de Tenochtitlan, el cual tuvo el señorío de México veintiún años en paz y quietud y no hubo guerras en su tiempo.” (Sahagún, Libro Octavo, Capítulo I, p. 431).

A pesar de que se mencionan a señores anteres, como Mexi, Huitzilíhuitl y Tenoch , de quien escribí anteriormente, empezaremos la saga con Acamapichtli, el primer Huey Tlatoani de los tenochcas.

De Tenoch nos indica Chimalpáhin en su Tercera Relación que gobernó muchos años:

“En este año murió Tenoch (6 Técpatl, 1368), que gobernó en Tenochtitlan como cuauhtlato durante 44 años”. (Chimalpáhin, p. 223)

La pobreza en la que vivían recién llegados a Tenochtitlan.

Tras su largo peregrinar que duró siglos, por fin logran establecerse en lo que sería Tenochtitlan y fundan la ciudad.

Eran muy pobres, tanto que el primer templo que le crean a su máximo dios Huitzilopochtli es de pasto.

“Razón será que seamos agradecidos a nuestro Dios por tanto bien como nos hace; vamos todos y hagamos en aquel lugar del tunal una ermita pequeña donde descanse ahora nuestro Dios, ya que de presente no la podemos edificar de piedra, hagámosla de céspedes y tapias hasta que se extienda a más nuestra posibilidad.” (Códice Ramírez, p. 43).

Poco después lo harían de piedra y madera, para lo cual, obtuvieron recursos de la laguna, como son peces, ranas, camarones, patos y otras aves marinas, las cuales llevaron al mercado para intercambiar por madera y piedra y de esta manera mejoraron un poco su pequeño templo a Huitzilopochtli.

De este templo fue de donde partió la traza para los cuatro barrios, Teopan, Cuepopan, Atzacoalco y Moyotlan.

Aquí es en donde quieren tener linaje, una estrategia pensada a corto plazo, pero sobre todo les funcionó a largo plazo, ya que, a través de este tipo de alianzas, fue como se pudieron emancipar de Azcapotzalco, no lo hicieron solos.

Atrevimiento de pedir a un hijo de Culhuacan.

Deciden ir a pedir al señor de Culhuacan, Náuhyotl, que les de un señor, del cual elige a su nieto y también lo casa con una señor de Culhuacan.

Fue un gran atrevimiento, no por el hecho que pedirlo en sí, sino porque años antes, fue también a Culhuacan a quien le pidieron una hija, la cual les fue dada pero los mexicas la sacrificaron y un sacerdote se vistió con la piel de ella. Al invitar a su papá para esta fiesta, él suelta un grito de horror y ordena la expulsión de los mexicas de las tierras de Culhuacan.

Tan es así que, en esta segunda petición, el señor de Culhuacan les dice que le dará a su nieto Acamapichtli con el siguiente discurso:

               “Honrados mexicanos, yo he oído su justa petición, y huelgo mucho darles contento en eso porque además es honra mía, ¿de qué me sirve aquí mi nieto? (acordándose en el discurso de la plática cómo había desollado a la hija del rey pasado dijo:) y les hago saber que si fuera mujer como es hombre, en ninguna manera se los diera.” (Códice Ramírez, p. 47).

De acuerdo con Chimalpáhin, Acamapichtli era hijo de Acamapichtli primero y de Ixxóchitl, hija de un mexica llamado Teuhtléhuac. (Chimalpáhin, p. 225)

“Este señor Acamapichtli Segundo (el primero fue señor de Culhuacan) descendía tanto de los tlatoque de Colhuacan como de los mexicas, y por esta razón los mexicas fueron a tomar a Acamapichtli para que fuera su tlatohuani.” (Chimalpáhin, p. 225)

Los tepanecas no están de acuerdo con este nombramiento.

Sin embargo, esto les trajo problemas. Recordemos que esas tierras le pertenecían a Azcapotzalco, quienes no vieron con buenos ojos que se entronizara un tlatoani en Tenochtiltan con estos recién llegados, por lo que los tepanecas, los habitantes de Azcapotzalco, acudieron con su señor Tezozomoc y le dijeron lo siguiente:

“Han ocupado nuestra tierras y han electo un rey. Quizá muertos nosotros, éstos querrán sujetas a nuestros hijos y sucesores, y haciéndose señores de nosotros, pretenderán que seamos sus tributarios y vasallos.” Palabras que terminaron siendo proféticas, sin embargo, en ese momento aun estaba lejos de ocurrir eso.

Por lo que se tomaron medidas al respecto y fue que les duplicaron el tributo que les exigían, con peticiones fuera de lugar, como que les llevaran una chinampa con maíz, chile, tomates, bledos, frijoles, calabazas y todo ya crecido. Como los mexicas lo cumplieron, la siguiente exigencia fue otra chinampa igual pero que llevara encima una garza y una pata, que estuvieran echadas sobre sus huevos y que en cuanto entregaran el tributo, justo en ese momento tenían que nacer los polluelos y lo cumplieron.

Administración y legado.

La esposa de Acamapichtli resultó ser estéril, por lo que le llevaron concubinas, hijas de los principales de Tenochtitlan, con quien tuvo hijos, entre ellos Huitzilíhuitl e Itzcóatl, quien fue hijo de una esclava de Azcapotzalco de quien se había enamorado.

Durante su señorío, se dieron las guerras floridas contra Chalco:

“En 1376, llegaron las guerras floridas a Chalco Atenco; durante ocho años hubo guerras floridas, los chalcas liberaban a los principales mexicas que capturaban y, de la misma manera, los mexicas liberaban a los principales chalcas que capturaban, pues solo los macehuales eran sacrificados.” (Chimalpáhin, p. 227).

Durante su tiempo como Huey Tlatoani, salvo las guerras floridas con Chalco, hubo quietud y paz, dejó la ciudad con muchas casas, calles, chinampas y acequias, con todas las cosas necesarias para llevar una buena administración y orden, de lo cual era muy celoso y cuidadoso, sentando las bases políticas, económicas y sociales que se expedirían hasta Moctezuma Xocoyotzin. A su muerte, se le hicieron los honores, aunque sin la brillantez con que se haría con los tlatoanis a partir de su hijo Itzcóatl.

Fuentes consultadas:

Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.

Sahagún, B. de. (2006). Historia general de las cosas de Nueva España (Colección Sepan Cuantos, núm. 300). Editorial Porrúa.

Alvarado Tezozómoc, H., Orozco y Berra, M., & Vigil, J. M. (2017). Crónica Mexicana precedida del Códice Ramírez. [Versión digital]. Secretaría de Cultura. https://books.apple.com/mx/book/cronica-mexicana/id1202863320

Chimalpáhin, Domingo. (2003). Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan, Tomo I. Cien de México.

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