“El noveno rey de México fue Moteccuzoma, segundo de este nombre, y reinó diez y nueve años en su tiempo y en su tiempo hubo grande hambre; por espacio de tres años no llovió, por lo cual los de México se derramaron a otras tierras. El dicho Moteccuzoma conquistó estas provincias: Icpatépec, Cuezcoma Ixtlahuacan, Cozollan, Tecomaixtlahuacan, Zacatépec, Tlachquiauhco, Yolloxonecuilan, Atépec, Mictlan, Tlaopan, Nopallan, Iztaclalocan, Cuextlan, Quetzaltépec, Chichiualtatacalan. Y en tiempo de este señor vinieron a estas tierras los españoles que conquistaron a la ciudad de México, donde ellos están al presente, y a toda la Nueva España, la cual conquista fue en el año de 1519.” (Sahagún, Libro Octavo, Capítulo I, pp. 431, 432).

El tlatoani mejor documentado que tenemos, polémico, para unos una víctima de Hernán Cortés, para otros, un traidor y cobarde, pero, en cualquier caso, un personaje de suma importancia en la historia de México.
Padres de Moctezuma Xocoyóztin.
“Y acerca de los hijos que tuvieron, Techotlalatzin, segundo señor de Iztapalapan, hijo de Cuitlahuatzin, primero de este nombre, casó con Icelzoatzin, hija del rey Nezahualcoyotzin, en la cual tuvo a Tizacapatzin, que casó con el rey Axayacatzin, en la cual tuvo a Tiyacapatzin, que fue señor de Xilonenco, una de las mujeres y concubinas del rey Nezahualpiltzintli, madre del rey Cacama. El segundo fue Cuitlahuatzin, que vino a ser señor de Iztapalapan por muerte de su abuelo Techotlalatzin, y rey de México. El tercero fue Motexcuhzoma, asimismo rey de México, en cuyo tiempo fue la venida de los españoles.” (Ixtlilxóchitl, Capítulo 54, p. 290).
Moctezuma es elegido como Huey Tlatoani.
Ixtlilxóchitl nos da la versión texcocana de la elección de Moctezuma como tlatoani, indicándonos que su yerno, el hijo mayor de Axayácatl, era el favorito para ser elegido, pero a Nezahualpilli no le pareció que estuviera preparado para semejante cargo y se decantó por otro de los hijos de Axayácatl, Moctezuma. Otro de sus hijos también sería tlatoani, Cuitláhuac.
“Y juntos los dos reyes Nezahualpiltzintli y Totoquihuatzin con los electores del reino mexicano, trataron sobre la elección del rey y compañero que les faltaba en el imperio. Y habiendo dado y tomado sobre el caso, los electores tenían puestos los ojos en el príncipe Macuilmalinaltzin, hijo legítimo y el mayor de los que tuvo el rey Axayacatzin y yerno de Nezahualpiltzintli. El cual lo contradijo por parecerle no tener tanto peso como convenía en una dignidad tan grave como la que se ofrecía, sin embargo, de ser su yerno, casado con su hija legítima, la princesa Tiyacapantzin. Y así pudo tanto con los electores que barajó la elección y dio su voto a Motecuhzoma, que a la sazón era sumo sacerdote del templo mayor de Huitzilopochtli…Se le hizo esta jura en el año de1503, a 24 del mes de mayo” (Ixtlilxóchitl, p. 338, Capítulo 70).
“Entonces, año 10 Tochtli, 1502, murió Ahuitzotzin, que gobernó durante 17 años y enseguida se enseñoreó Moteuczoma Xocóyotl.” (Chimalpáhin, p. 303).
“Empezaron entre todos a tratar de las costumbres de cada uno, como cosa muy ordinaria en las elecciones, y esto pasa en todas las naciones para descubrir allí los huesos, que son sus bienes o males, donde tratando de este o de esto otro vinieron todos a poner los ojos en el gran príncipe Montezuma, hijo del Rey Axayacatzin, a quien todos de conformidad acudieron con sus votos, sin contradicción ninguna, diciendo ser y de muy buena edad y muy recogido y virtuoso y muy generoso y de ánimo invencible y adornado de todas las virtudes que en un buen príncipe se podían hallar, cuyo consejo y parecer era siempre muy acertado, especialmente en las cosas de la guerra, en las cuales le habían visto ordenar y acometer algunas cosas que eran de ánimo invencible.” (Durán, Capítulo LII, pp. 411 – 412).
“Hechas las obsequias y honras del rey Ahuitzotl, entraron los electores en su consistorio, y sin mucha dilación eligieron por rey al gran monarca Montecuczoma, segundo de este nombre. En cuyo tiempo entró la cristiandad en esta tierra, como adelante se dirá, e diferencia de este llamaban al otro Motecuczoma, Huehue Motecuczoma, que quiere decir “Motecuczoma el viejo”. Eligieron a Motecuczoma el segundo con tanta facilidad como queda referido, porque todos le tenían echados los ojos para el efecto, porque demás de ser animosísimo, era tan grave y reportado, que por maravilla le oían hablar palabra. Y las veces que hablaba eran en el consejo supremo, con tanto acuerdo y aviso que a todos admiraba. Y así antes de ser rey era muy temido y reverenciado.” (El Códice Ramírez, P. 60).
Como podemos leer, fueron muchos quienes votaron por que Moctezuma Xocoyótzin fuera tlatoani, debido a su gran valor.
Bernal Díaz del Castillo no difiere mucho en su descripción de Moctezuma respecto a Durán:
“Sería el gran Moctezuma de edad de hasta cuarenta años, y de buena estatura y bien proporcionado, y cenceño y pocas carnes, y la color no muy moreno, sino propia color y matiz de indio, y traía los cabellos no muy largos, sino cuanto le cubrían las orejas, y pocas barbas, prietas y bien puestas y ralas, y el rostro largo y alegre y los ojos de buena manera, y mostraba en su persona en el mirar por un cabo amor, y cuando era menester gravedad.” (Bernal Díaz del Castillo, Capítulo XCI, p. 360).
Hoy en Chapultepec, cerca del antiguo monumento a los Niños Héroes, al pie del Castillo, podemos encontrar su imagen tallada en una piedra.

Moctezuma, soberbio y clasista.
Al leer este encabezado dirán, “clasista es un término moderno”, pero, en las siguientes líneas podremos darnos cuenta que el clasismo existía desde antes de las llegada de los españoles. Ya lo habíamos visto en la división entre quienes quisieron luchar contra los tepanecas los que se negaron, que terminaron siendo servidores de quienes ganaron esa batalla.
Pues Moctezuma Xocoyótzin fue más allá. Mi opinión es que eso se dio gracias a que él heredó un imperio muy grande y prácticamente consolidado, y como bien dice Michael Hopf, “Los tiempos difíciles crean hombres fuertes. Los hombres fuertes crean buenos tiempos. Los buenos tiempos crean hombres débiles. Y los hombres débiles crean tiempos difíciles.”. Y en mi opinión, esta opulencia le hizo olvidar el sentido de se tlatoani y comenzó a comportarse como un emperador que lo mereciera todo y se preocupaba demasiado por la opulencia y un trato faraónico.
“Habiendo algunos días que este rey era electo, comenzó a descubrir sus soberbios pensamientos. Lo primero que hizo fue poner y asentar su casa real, para lo cual envió a llamar a un anciano que había sido suyo, y descubriéndole sus pensamientos a solas, le dijo: “Sabrás, oh padre mío, que tengo determinado de que todos? los que me sirvieren sean caballeros y hijos de príncipes y señores, y no sólo los que han de asistir en mi casa, pero todos los que tuvieren cargos preferidos en todo mi reino han de ser tales, porque estoy muy ofendido de los reyes pasados que se sirvieron en semejantes cargos de gente baja, por tanto yo me determiné de privarlos a todos de cualquier oficio real que tengan, y dejar mi casa y reino muy ahidalgado, sin mezcla de esta gente”. El viejo reparó un poco en el caso y le respondió:
“Gran señor, sabio y poderoso eres, y bien podrás hacer seguramente lo que bien te estuviere, más paréceme que no te será bien contado esto, porque juzgarán que quieres aniquilar a los reyes pasados deshaciendo sus cosas. Y así te extrañarán el pobre y humilde macehual, y no osará mirarte ni llegar a ti.
Respondió entonces Motecuczoma: “Pues eso es lo que yo pretendo, que el hombre bajo no se iguale con el principal ni ose mirar al rey. Y quiero decirte mi intento, porque tú y todos los que lo supieren, sé qué dirán tengo mucha razón, ya sabes diferente es el estilo de los nobles y de los bajos, y si los principales se sirven de gente baja, especialmente los reyes, esta gente les echará muchas veces en vergüenza, porque enviándolos con sus embajadas y recaudos, el rey y el caballero se lo dirá cortesana y discretamente, y ellos con su rudo lenguaje lo confundirán, de suerte que piensen que no sabe más que aquello el que los envía, al fin son rústicos y por muy industriados que estén, han de oler su barbaridad. Y demás de esto, ¿no es justo que las palabras de los reyes y príncipes, que son como joyas y perlas preciosas, se pongan en tan ruin lugar como los hombres? bajos, si no en otros tan buenos como los príncipes y señores. Porque allí están en su propio lugar. Que esa otra gente vulgar no servirá de más que afrentarlos, porque si les mandaran hacer cosas de noble ánimo y liberal, ¡¡¿ellos con su vileza y estrechez?! lo aniquilarán y apocarán. Ves aquí de qué sirve servirse de semejante gente, y así esto supuesto, pues está en tanta razón, yo te mando que me juntes cuantos hijos de príncipes hay en los recogimientos y fuera de ellos. Y escogiendo los más hábiles los industries para el servicio de mi casa y reino, privando de cualquier oficio real a los que fueren de bajo linaje. Entienda cada cual en lo que le viene de suelo. Y di a mi consejo que esta es mi voluntad, la cual quiero que se ponga luego en obra”. (Códice Ramírez, pp. 162 – 163).
Curiosamente, el náhuatl que llegó hasta nuestros días no es el náhuatl al que hace alusión Moctezuma, el que sobrevivió fue el Macehualtlahtoli, es decir, el náhuatl del pueblo, ese al que llamó Moctezuma Xocoyotzin rústico.
“Todo el tiempo que reinó este gran rey Motecuzuma, fue más estimado y reverenciado que todos sus pasados, porque tenía en esto tanto saber e industria y el semblante que no le ayudaba poco, ¿que vino a ganar tanta autoridad que le adoraban casi mismo a dios?” y tenía tan cuenta de ser estimado de la gente común, que cuando salía a vista, si alguno alzaba los ojos a mirarle, no le costaba menos que la vida. De ordinario estaba retirado saliendo muy pocas veces a vista del pueblo sino era cuando iba a las huertas y para esto tenía hechas unas calzadas todas ellas con muros a los lados para ir el por medio en hombros de señores, y fuera de estos que le llevaban, que eran los más principales, no iban otros con él, yendo toda la demás gente por de fuera de los muros. Nunca ponía los pies en la tierra, sino que donde quiera que ponía en pie o se paseaba, los ponía sobre alfombras y cortinas de algodón. Jamás se puso un vestido dos veces, y así cada día estrenaba el suyo, ni menos los vasos y vajilla con que se servía a la mesa se ponían más que una vez delante de él, poniéndolos todos los días nuevos y diferentes. Todos estos vestidos y vajillas eran gajes y percances de sus criados, y así estaban todos muy abundantemente proveídos de que él se holgaba y gustaba mucho. Tenía en su palacio señalados particulares aposentos y salas, donde se recogían sus cortesanos, señalando a cada uno el lugar según su dignidad.” (Códice Ramírez, p. 165).
“Todos estos caballeros susodichos podían usar vestidos y palios de algodón ricos y labrados y de joyas de oro y plata, y vasos dorados y pintados y calzados. La demás gente no podía vestirse, sino de ropas de henequén, que es como cañamazo. Ni podían traer zapatos de ninguna manera, ni podían usar, la otros vasos sino de barro.” (Códice Ramírez, p. 166).
“Y en esta sazón echó de ver el rey cuán mal aconsejado estuvo, y sus pensamientos le engañaron en quitar el reino a quien tan de derecho le venía y dárselo a un hombre que debajo de piel de oveja era lobo carnicero, porque muerto que fue Macuilmalinalztin y otros señores mexicanos en esta guerra y en las otras atrás referidas comenzó el rey Motecuhzoma a mostrar su saña y soberbia muy conforme a su nombre. Lo primero que hizo fue mudar toda la gente que estaba ocupada en sus consejos que desde tiempo de su padre y tíos estaban puestos, y puso otros de su mano. Y lo mismo hizo en los ejércitos y en las repúblicas de su reino, todo a fin de hacerse señor absoluto. Y fue en tanto modo su gravedad y presunción, que no se dignó de servirse de algunos hombres que por sus virtudes habían subido a ser capitanes y soldados valerosos y otros oficios y dignidades y preeminencias que eran de la gente plebe, sino que antes procuró de irlos matando a unos, y a otros desterrando de su corte.” (Ixtlilxóchitl, Capítulo 71, p. 342).
Bernal Díaz del Castillo también coincide con esta apreciación:
“Tenía sobre doscientos principales de su guarda en otras salas junto a la suya, y estos no para que hablasen todos con él, sino cual o cual; y cuando le iban a hablar se habían de quitar las mantas ricas y ponerse otras de poca valía, más habían de ser limpias, y habían de entrar descalzos y los ojos bajos puestos en tierra, y no mirarle a la cara, y con tres reverencias que le hacían primero que a él llegasen, y le decían en ellas -<<Señor, mi señor, gran señor.>> Y cuando le daban relación a lo que iban, con pocas palabras los despachaba; sin levantar el rostro al despedirse de él, sino la cara y ojos bajos en tierra hacia donde estaba, y no vueltas las espaldas hasta que salían de la sala. Y otra cosa vi, que cuando otros grandes señores venían de lejanas tierras a pleitos o negocios, cuando llegaban a los aposentos del gran Montezuma habían de descalzar y venir con pobres mantas.” (Bernal Díaz de Castillo, Capítulo XCI, página 360).
Incluso se habla de una fábula o mito en el que un águila le pide a un macehual que le produzca una quemadura a Moctezuma. Por supuesto que esto es un mito, pero el mensaje es lo importante, la percepción que tenían de su tlatoani:
“Tornó a sonar la voz (del Águila) y le dijo: Tienes razón, él es (Moctezuma), míralo cual está tan dormido y descuidado de los grandes males que han de venir sobre él. Ya es tiempo que pague por las muchas ofensas que ha hecho a Dios y las tiranías de su gran soberbia. Y está tan descuidado de esto y tan ciego en sus miserias que ya no siente.” (Códice Ramírez, pp. 168, 169).
Los anteriores tlatoanis se rodeaban de los mejores, Moctezuma le dio prioridad a los pipíltin, dejando de lado a los sabios que habían llegado ahí por méritos propios. Este tipo de decisiones son las que hacen que los mexicas se dividan y que tome pésimas decisiones a la llegada de los españoles y también esta soberbia es la que hace que se fracture la relación con Texcoco, como veremos más adelante. Con esto, poco a poco iremos teniendo una idea más clara del por qué se comportó de la manera en que lo hizo con los españoles, aunque la verdadera razón jamás la conoceremos, solo podemos especular en base a las fuentes que tenemos.
Por supuesto que algunos privilegios se extendían a los pipíltin y a los guerreros más destacados, quienes podían vestirse de algodón mientras que los macehuales solo tenían permitido vestirse con ropa de fibra me maguey y sin cacles, sandalias.
“Todos estos caballeros susodichos (guerreros águilas, jaguares y pardos) podían usar vestidos y palios de algodón ricos y labrados y de joyas de oro y plata, y vasos dorados y pintados y calzados. La demás gente no podía vestirse, sino de ropas de henequén, que es como cañamazo. Ni podían traer zapatos de ninguna manera ni usar otros vasos sino de barro.” (Códice Ramírez, p.166).
Hambruna durante su señorío.
Como si fuera una maldición al nombre de Moctezuma, también este tlatoani sufrió una hambruna. Tanto con Moctezuma Ilhuicamina como con Moctezuma Xocoyoztin se unoaconejaron y ahora también se atotonocaron, ya que quienes los salvaron de la hambruna fueron los totonacas.
“En el año de 1505 fue el hambre, sucesivamente el de 1506, que llamaron matlactli omei calli y ce tochtli, de tal manera que en toda la tierra no se cogió ningún fruto sino fue en las provincias y sierras de Totonacapan, de donde tuvieron algún refugio. Y asó llamaron a esta hambre netotonacahuiloc, que es como si dijésemos el hambre remediada de Totonacapan, aunque los reyes Nezahualpiltzintli, Motecuhzoma y Totoquihuatzin abrieron sus trojes y socorrieron a sus súbditos y vasallos y por un año les remitieron los tributos.” (Ixtlilxóchitl, Capítulo 71, p. 341).
Y es que la zona de Cempoala y alrededores, es muy fértil. Yo conocí las cañas de maíz en el Estado de Hidalgo y son altas, ah pero las cañas de Cempoala son gigantes.
Cacamatzin, un error producto de su soberbia.
Cuando muere Nezahualpilli en 1515, se desata una guerra interna entre los descendientes. A quien le correspondía era a Tetlahuehuetzquititzin pero “no era apto para poder regir y gobernar un reino tan grande como era el de Texcoco y en tiempo y ocasión que requería los golpes de la fortuna que tan adversa se mostraba.” (Ixtlilxóchitl, Capítulo 76, p. 357).
Para esto tenemos que recordar que Nezahualpilli tuvo muchas mujeres, lo que dejaba a varios sucesores posibles, sin embargo, Cacamatzin era sobrino de Moctezuma Xocoyotzin, ya que “vinieron otras señoras mexicanas, hijas de los reyes, como fue la señora de la casa de Xilonenco, hermana mayor del último Motecuhzoma y Cuitlahua, reyes de México, madre que fue del rey Cacama.” (Ixtlilxóchitl, Capítulo 57, p. 298).
“Por otra parte, Coanacotzin e Ixtlilxóchitl, aunque tenían valor y esfuerzo, por ser menores contradecían algunos el poder elegir a uno de ellos…Con cuya discordia, halló camino el rey Motecuhzoma de intentar y poner por efecto a que entrase en la sucesión el infante Cacama, su sobrino, hijo de su hermana mayor, la señora de la casa de Xicolenco.” (Ixtlilxóchitl, Capítulo 76, p. 357).
Esto produjo que Ixtlilxóchitl se levantara en armas en contra de Texcoco, lo sitió y quedó dividido Texcoco. Esto le costaría muy caro a los mexicas porque Ixtlilxóchitl, en cuanto llegó Hernán Cortés cerca de él se ofreció como su aliado e incluso se bautizó, lo cual fue antes del 08 de noviembre de 1519. “Cortés fue luego padrino de bautizo de Ixtlilxóchitl, que juntó el nombre del conquistador al suyo.” (Ixtlilxóchitl, p. 22).
Esta alianza sería igual de determinante que la de Tlaxcala porque a la muerte de Cacamatzin, los mexicas pierden prácticamente todo el apoyo de Texcoco y por Texcoco es por donde entrar los bergantines.
Llegada de los españoles.
“Entonces, año 11 Ácatl, 1503, vieron aparecer sobre el mar las naves de Castilla; fue cuando Cristobal Colón vino a explotar las costas. Llevaba Moteuczoma una año gobernando cuando Colón solicitó licencia a los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel.” (Chimalpáhin, Quinta Relación, p. 409).
Así como los mexicas se hartaron de estar sujetos a Azcapotzalco, los Altepémeh como Cempoala, Xochimilco, Chalco y muchos más, ya estaban fastidiados de tener que trabajar y que el parte del fruto de su trabajo fuera destinado como tributo a los mexicas, en lo que hoy llamaríamos el cobro de piso. Recordemos que Altépetl era una Ciudad-Estado y en plural se dice Altepémeh.
Cuando llega Hernán Cortés, Chicomecóatl, señor de Cempoala, el llamado Cacique Gordo, le muestra su disgusto y lo pone al tanto de la situación y esta información, en la mente de un sagaz Cortés, fue muy revelador porque sabría sacar provecho de estas disensiones.
El Códice Ramírez explica que los españoles les mostraron sus verdaderas intenciones y lo que resulta aún inconcebible para muchos de nosotros, es porqué no los detuvo en las costas, con tantos soldados a su cargo era fácil aniquilarlos.
“Y así mismo, les desafiaron uno a uno para que peleasen con ellos (los españoles a los mexicas), y como los rehusaban, los denostaron con palabras afrentosas y mostrándoles muchas armas que traían, y perros ferocísimos de ayuda. Les dijeron que habían de ir a México, y con aquellas armas y perros los habían de destruir, matar y robar sus haciendas.” (Códice Ramírez, p. 175).
El encuentro entre Moctezuma Xocoyótzin y Hernán Cortés.
Sin duda uno de los acontecimientos que cambiaron el mundo fue este encuentro de dos mundos. Si bien ya conocían a muchos señores de otros Altépetl y en La Española a naturales, este es el momento en el que conocen al señor más poderoso en ese momento en este nuevo continente, seguido posiblemente por Atahualpa del Perú, pero este fue el primer encuentro, un 08 de noviembre de 1519: “Y ya junto a la ciudad está una puente de madera de diez pasos de anchura y por allí está abierta la calzada porque tenga lugar el agua de entrar y salir, porque crece y mengua, y también por fortaleza de la ciudad porque quitan y ponen algunas vigas muy luengas y anchas de que la dicha puente está hecha, todas las veces que quieren; y de éstas hay muchas por toda la ciudad como adelante en la relación que de las cosas de ella haré vuestra alteza verá. Pasada esta puente, nos salió a recibir aquel señor Mutezuma con hasta doscientos señores, todos descalzos y vestidos de otra librea o manera de ropa asimismo bien rica a su uso, y más que la de los otros, y venían en dos procesiones muy arrimados a las paredes de la calle, que es muy ancha y muy hermosa y derecha, que de un cabo se parece el otro y tiene dos tercios de legua, y de la una parte y de la otra muy buenas y grandes casas, así de aposentamientos como de mezquitas. y el dicho Mutezuma venía por medio de la calle con dos señores, el uno a la mano derecha y el otro a la izquierda, de los cuales el uno era aquel señor grande que dije que me había salido a hablar en las andas y el otro era su hermano del dicho Mutezuma, señor de aquella ciudad de Iztapalapa de donde yo aquel día había partido, todos tres vestidos de una manera, excepto el Mutezuma que iba calzado, y los otros dos señores descalzos; cada uno lo llevaba de su brazo, y como nos juntamos, yo me apeé y le fui a abrazar solo, y aquellos dos señores que con él iban, me detuvieron con las manos para que no le tocase, y ellos y él hicieron asimismo ceremonia de besar la tierra, y hecha, mandó a aquel su hermano que venía con él que se quedase conmigo y me llevase por el brazo, y él con el otro se iba adelante de mí poquito trecho.” (Segunda Carta de Relación, p. 63).

Muerte de Moctezuma Xocoyótzin.
La fecha en que muere Moctezuma es el 30 de junio de 1520, previo a la Noche Triste, sin embargo, lo que está en duda es quién lo mató, si los españoles o los mexica. Leamos las fuentes:
“Teniendo en ella toda su esperanza del remedio, determinó un día de sacar A Montezuma en público para que mandase y rogase A los mexicanos que se aplacasen y dejasen de maltratados, y así que estando los mexicanos dando bravísima batería, que casi quería derribar la casa a pedradas, el Marques y otro de los suyos, el uno con una adarga cubierto y el otro con una rodela de acero con que se defendían de las piedras y varas, subieron a Montezuma a una azotea de la casa, que caía hacia el lugar donde los indios daban la batería, y llevándolo así cubierto lo llevaron al pretil de la azotea y haciendo el buen Montezuma señas con la mano que cesasen de bocear, que les quería hablar, callaron por un poco y cesaron de batir la casa y apartando la adarga y rodela con que le tenían cubierto, les rogó á voces que dejasen de hacer mal á los españoles y que él les mandaba que no les hiciesen mal. Los capitanes que estaban en delantera le empezaron a denostar con palabras muy feas, diciéndole que era mujer de los españoles y que como tal se había confederado y concertado con ellos para haberlos muerto, como los mataron a sus grandes Señores y valientes hombres y que ya no le conocían por Rey, ni era su Señor, y que él y sus hijos y mujeres su generación le habían de matar y radios de la tierra, porque no quedase memoria de él ni de su generación, y juntamente con él a los traidores maleados de los españoles, por tan gran traición habían usado con ellos y diciendo esto, antes pudiesen cubrir a Montezuma con la adarga y rodela, arrojó uno de ellos una piedra y dio a Montezuma en la frente, casi junto a la mollera, la cual aunque le hirió fue en soslayo y no le hizo casi herida sino muy poca, y otros dicen que juntamente le hirieron en un pie de un flechazo, la cual relación es de diversos autores, por lo del flechazo no lo trata esta historia, sino relación de un indio particular; y así bajaron a Montezuma herido y sin hacer efeto su subida, por el gran enojo e ira que los mexicanos tenían contra los españoles, animándolos el valeroso mancebo Cuauhtemoctzin.” (Durán, Tomo II, Capítulo LXXV, pp. 45, 46).
“Huidos los españoles de México y muertos todos los que cogieron, dice esta historia que entraron los mexicanos a los aposentos a buscar a su Rey Montezuma para ejecutar en el no menos crueldades que en los españoles habían ejecutado, y que fueron a buscarle por los aposentos le hallaron muerto ton una cadena a los pies y con cinco puñaladas en el pecho y junto con él muchos principales y Señores, que juntamente estaban presos en su compañía.” (Durán, Tomo II, Capítulo LLXXVI, p. 52).
“En el año 2 Técptal, 1520, murió el señor Moteuczomatzin Xocóyotl, y junto con él murió también el tlacochcálcatl Itzcuauhtzin, tlatohuani de Tlatelolco; durante la veintena de tecuíhuitl trató Moteuczomatzin de apaciguar a los mexicas, pero éstos no se apaciguaron, antes bien lo flecharon y le dieron una pedrada en la cabeza. Les dijo Malitzin: “Oh mexicas, no achaquéis esto a los cristianos, porque vosotros lo matasteis. Junto con Motecuczomatzin también murió entonces Cacamatzin, tlatohuani de Texcoco.” (Chimalpáhin, Quinta Relación, pp. 412, 413).
“Dicen que murieron en la hoya (hondura profunda) trescientos hombres españoles sin los que cogieron en la ciudad y casas reales. Los cuales fueron cerca de cuarenta que los sacrificaron delante de su ídolo, sacándoles el corazón, y yendo a buscar al gran Moctezuma dicen que le hallaron muerto a puñaladas, que le mataron los españoles a él y a los demás principales que tenía consigo la noche que se huyeron. Y este fue el desastrado y afrentoso fin de aquel desdichado rey, tan temido y adorado como si fuera dios. Dicen que pidió el bautismo y se convirtió a la verdad del santo evangelio, y aunque venía allí un clérigo sacerdote, entienden que se ocupó más en buscar riquezas con los soldados, que no en catequizar al pobre rey que tuvo tan desventurado fin a cabo de haber reinado quince años, donde feneció el gran imperio y señorío de los famosos Mexicanos.” (Códice Ramírez, p. 187).
“Dios sabe la verdad, y fue que al cuarto del alba amaneció muerto el sin ventura Motecuzuma, al cual pusieron el día antes en un gran asalto que les dieron en una azotehuela baja para que les hablase con un pequeño antepecho, y comenzando a tirar dicen que le dieron una pedrada; más aunque se la dieron, no le pudieron hacer ningún mal porque había ya más de seis horas que estaba muerto; y no faltó quien dijo que porque no le viesen la herida, le habían metido una espada por la parte baja, con el cual achaque comenzaron a dar voces los españoles que habían muerto a su rey.” (Códice Ramírez, Fragmentos, p. 259).
“Y el dicho Mutezuma, que todavía estaba preso, y un hijo suyo, con otros muchos señores que al principio se habían tomado, dijo que le sacasen a las azoteas de la fortaleza y que él hablaría a los capitanes de aquella gente y les harían que cesase la guerra. Y yo le hice sacar, y en llegando a un pretil que salía fuera de la fortaleza, queriendo hablar a la gente que por allí combatía, le dieron una pedrada los suyos en la cabeza, tan grande, que de allí a tres días murió; y yo le hice sacar así muerto a dos indios que estaban presos, y a cuestas lo llevaron a la gente, y no sé lo que de él hicieron, salvo que no por eso cesó la guerra, y muy más recia y muy cruda de cada día.” (Hernán Cortés, Segunda Carta de Relación, p. 99).
Fuentes consultadas:
Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.
Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo II). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.
Sahagún, B. de. (2006). Historia general de las cosas de Nueva España (Colección Sepan Cuantos, núm. 300). Editorial Porrúa.
Alvarado Tezozómoc, H., Orozco y Berra, M., & Vigil, J. M. (2017). Crónica Mexicana precedida del Códice Ramírez. [Versión digital]. Secretaría de Cultura. https://books.apple.com/mx/book/cronica-mexicana/id1202863320
Chimalpáhin, Domingo. (2003). Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan, Tomo I. Cien de México.
Badock, C., & Vargas, P. (2024). El Códice Ramírez. Hallado, casi perdido, publicado. Fondo de Cultura Económica.
Láminas: Durán, D. (2002). Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección General de Publicaciones.
Alva Ixtlilxóchitl, F. de. (2024). Historia de la nación chichimeca. Fondo de Cultura Económica.
Anales de Tlatelolco. (2004). Conaculta.
Cortés, Hernán. (2005). Cartas de Relación. Porrúa.
Díaz del Castillo, Bernal. Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España. Fernández Editores, 1961.

Pingback: Los Tlatoanis - Vasallo Historiador