Axayácatl, el de la Máscara de Agua (1469 – 1481).

Serie Los Tlatoanis

“Axayácatl fue el sexto señor de Tenochtitlan-México, y señoreó catorce años, y en su tiempo hubo guerra entre los de Tenochtitlan y Tlatilulco, y los de Tlatilulco perdieron el señorío por la victoria que tuvieron de ellos los de Tenochtitlan; y por esto los de Tlatilulco no tuvieron señor por espacio de cuarenta y seis años, y el que entonces era señor de Tlatilulco llamóse Moquihuiztli, y el dicho Axayácatl ganó y conquistó estos reinos y provincias: Tlacotépec, Cozcaquauhtenco, Callimaya, Metépec, Calixtlahuaca, Ecatépec, Teutenanco, Malinaltenanco, Tzinacantépec, Coatépec, Cuitlapilco, Teuxaoaolco, Tequaloyan y Ocuillan.” (Sahagún, Libro Octavo, Capítulo I, p. 431).

Nacimiento de Axayácatl.

De acuerdo con Chimalpáhin, Axayácatl es nieto de Itzcóatl:

“El tlatohuani Itzcohuatzin dejó dos hijos: el primero se llamó Tezozomoctzin, y de la segunda no se sabe su nombre. De este dicho Tezozomoctzin nació el tlatoani Acayacatzin; Tezozomoctzin no llegó a gobernar, sólo fue tlatocapilli.” (Chimalpáhin, p. 251).

Axayácatl es nombrado Tlatoani.

Al morir Moctezuma Ilhuicamina, de acuerdo con Tezozómoc, los tenochcas nombraron a Tlacaélel como Huey Tlatoani, pero él rechazó el cargo:

“Tocante a lo que tienen del señorío, yo siempre lo he tenido y tengo; acerca del gobierno no acepto a ello, porque yo como segunda persona que siempre fue del rey señalaré el que ha de ser rey y gobernar el imperio mexicano, y yo le guiaré, amonestaré, avisaré y aconsejaré. Llamen a los principales señores para que vengan a conocer a su rey y señor, Axayaca.” (Tezozómoc, p. 589).

De acuerdo con Durán, también le ofrecieron a él ser tlatoani, pero lo rechazó y nombró a Axayácatl: “Vayan a llamar al rey Neçaualcoyotl, de la provincia de Aculhuacan y al rey Toloquinztli de la nación tepaneca, porque con ellos quiero consultar mi parecer y consejo. Todos a una se comprometieron con él y con los dos reyes. Venidos los dos reyes, Tlacaélel se encerró con ellos y trató de la elección del nuevo rey, dándoles cuenta de cómo le había electo y que su edad no lo requería, que él estaba determinado de elegir un mancebo valeroso para que reinase en su lugar, y que el que mejor le parecía era un hijo del rey pasado, que se llamaba Axayacatzin, sobrino suyo.” (Durán, p. 255).

Aquí podemos leer lo que aparecen en otras fuentes, respecto a que Tlacaélel fue el poder detrás del trono.

Por su parte, el Códice Ramírez sitúa primero a Tízoc, quien gobierna solo cuatro años y posteriormente, entra Axayácatl. Las demás fuentes coinciden en que fue primero Axayacatl:

“Se juntó el consejo y electores del reino a la elección del nuevo rey con Tlacaélel, que entonces vivió, aunque estaba muy viejo y lo traían en hombros en una silla a los consistorios, el cual, en esta elección, después de haber dado y tomado en el negocio, según lo tenían de costumbre, salió electo Axayácatl, hijo del rey Moctezuma”. (Códice Ramírez, p. 152.)

El Códice Ramírez indica que Axayácatl era hijo de Moctezuma Ilhuicamina, sin embargo, las demás fuentes coinciden en que es hijo de Tezozomoc, quien a su vez era hijo de Itzcóatl.

Moquíhuix, tlatoani de Tlatelolco, no estuvo de acuerdo con este nombramiento y de inmediato expresó su animadversación en contra de Axayácatl.

“En este año, Moquihuixtli, tlatoani de Tlatelolco, al enterarse de que Axayacatzin se había enseñoreado en Tenochtitlan, dijo “¿Acaso es muy hombre?; yo me aliaré contra él, y desbarataré al mexica tenochca.” Entonces Moquihuixtli propuso a los de Huexotzinco, Cuaochpanco y Matlatzinco que se aliaran contra nosotros los tenochcas.” (Chimalpáhin, 267).

Lo anterior le acarrearía consecuencias fatales tanto a Moquihuix como a Tlatelolco.

Derrota ante Michoacán.

Axayácatal era un gobernante guerrero, a quien le gustaba participar directamente en los combates. Conquistó muchos altépetl, sin embargo, no eran invencibles a pesar de lo que parecieran y esto se los hizo notar Michoacán. Recordemos que Altépetl era una Ciudad-Estado y en plural se dice Altepémeh.

Durán dice que la batalla fue para probar el valor de los tenochcas en contra de los tarascos y que quería prisioneros de guerra para “estrenar su piedra, que era semejanza del sol”. Seguramente es la piedra que conocemos como el Calendario Azteca.

Durán dice que juntó hasta veinticuatro mil soldados, tanto tenochcas como de sus aliados y se fueron a Matlaltzinco a armar el campamento. Axayácatl mandó espías para saber cuántos soldados tenían los tarascos y le dijeron que alrededor de cuarenta mil y bien armados, con “hondas y varas tostadas arrojadizas, arcos y flechas y macanas con cuchillos de navajas, porras y otras armas ofensivas con muchas y muy galanas rodelas y divisas de oro y plumas.” (Durán, p. 288).

Axayácatl en ese momento dudó de seguir adelante, pero sus generales lo convencieron. Cuando se vieron frente a frente con el ejército tarasco, quedaron deslumbrados:

“Yendo los mozos de campo , que ellos llaman Cuauhueuetl, que quiere decir, águilas viejas y experimentadas, componiendo la gente, habiendo puesto en delantera todos los soldados viejos y señores y capitanes y todos aquellos que ellos llamaban Cuachic, que eran una orden de caballería que no había de volver pie atrás ó morir, descubrieron la gente tarasca muy en orden y lucida con todos los señores delante , tan llenos de oro y joyas y plumas, tan resplandecientes y relumbrantes con el oro, de brazaletes y calcetas y orejeras y bezotes y apretadores en las cabezas de oro, que a la salida del sol , que era la ora que los des cubrieron , que con el resplandor quitaban la vista.” (Durán, p. 289).

La cosmovisión de los naturales de Mesoamérica era muy distinta a lo que conocemos hoy. Los tarascos quisieron todavía hacer entrar en razón a Axayácatl para que no los atacara:

“Gran señor: ¿quién te trajo acá, a qué fue tu venida? ¿Tú no te estabas quieto en tu tierra? ¿Quién te fue a llamar y te trajo engañado? ¿Te trajeron por ventura los matlazincas, a los cuales poco a destruiste? Mira, señor, lo que haces, que has sido mal aconsejado.” (Durán, p. 289).

La batalla duró dos días y el resultado de la batalla fue por demás desastroso para los mexicas, ya que de los 24,000 que fueron a pelear, murieron 20,000. Incluso Durán nos da a entender que de haber querido, Michoacán hubiera podido conquistar Tenochtitlan de haberlos perseguido.

Tezozómoc maneja una cifra mayor, dice que eran 50,000 tarascos contra 32,000 de mexicas y aliados y que solo sobrevivieron 600. (Tezozómoc, pp. 651, 655).

“Caen en el agua, así cayeron todos en manos de los tarascos, y fue tanta la mortandad que en ellos hicieron, que los mexicanos tuvieron por bien de retirar la gente que quedaba porque no fuese consumida y acabada. En este rencuentro mataron los tarascos muchos valerosos mexicanos y especialmente de los de la orden de caballería , que llaman Cuachic у de otros que llamaban Otomí, llamaban Otomí, y entre ellos mataron un señor de los principales que era pariente muy cercano del rey .al cual los tarascos , conociéndole en la divisa ser de sangre real, lo llevaron á su real, así muerto, para con esto mostrar su valor y menos preciar á los mexicanos ; con lo cual los tarascos, haciendo mucho escarnio y burla de los mexicanos se volvieron a su real, no queriendo llevar adelante la vitoria que el tiempo les concedía .” (Durán, pp. 290, 291).

Fueron recibidos los sobrevivientes con luto en Tenochtitlan y esta fue la peor derrota que sufrió el ejército Tenochca hasta la que sufrió el 13 de agosto de 1521 ante los españoles.

“Axayacatzin dijo: muy pronto llegaremos a Michhuacan. Pero cayeron en poder de los enemigos muchos viejos mexicas; allí perecieron estos guerreros águilas. Fueron derrotados los mexicas en tiempos de Camacoyáhuac, tlatohuani de Micchuacan.” (Chimalpáhin, p. 269).

El libro de Tlacaélel, el azteca entre los aztecas de Antonio Velasco Piña, noveliza muy bien esta batalla.

Por supuesto que esto no detendría el poder expansionista de los tenochcas, perdieron una batalla, lloraron la derrota, pero se repusieron y fueron por Chiapas y surgió la batalla contra Tlatelolco.

La batalla contra Tlatelolco.

Uno de los principales sucesos por los que se le recuerda a Axayácatl, es el derrocamiento de Tlatelolco. Y no es para menos, Tlatelolco estaba demasiado cerca para tenerlo como enemigo aunado al poder económico que había adquirido su mercado, el cual por supuesto, codiciaban los mexicas.

Pero remontémonos a 1337 que es cuando se separan los tenochcas de los tlatelolcas, puesto que, hasta ese momento, venían juntos desde Chicomoztoc:

“Mientras anduvieron por Nextícpac, por Tecuictollan, por Iztacalco, estaban juntos; cuando se asentaron en Temazcatitlan continuaban juntos. Al cabo de 13 años se separaron, cuando algunos fueron a Tlatelolco Xalliyácac, en el año 1 Calli, 1337.” (Anales de Tlatelolco, p. 23).

“Huitzilopochtli habló a unos de los sacerdotes de esta manera: “Di a la congregación mexicana que se dividan los señores cada uno con sus parientes, amigos y allegados en cuatro barrios principales, tomando en medio la casa que para mí descanso han edificado, y cada parcialidad edifique en su barrio a su voluntad.” Estos son los barrios que hasta hoy en día permanecen en esta ciudad de México, San Pablo (Teopan), San Juan (Moyotlan), Santa María la Redonda (Cuepopan) y San Sebastián (Atzacoalco). Hecha esta división, algunos viejos y ancianos, pareciéndoles que en la partición de los sitios no se les daba la honra que merecían, como gente agraviada, ellos y sus parientes y amigos se amotinaron y se fueron a buscar nuevo asiento. Y discurriendo por la laguna vinieron a hallar una pequeña albarrada o terrapleno que ellos llaman tletelolli, donde poblaron, dando por nombre al lugar Tlatelulco. Cuenta la historia que eran inquietos, revoltosos y de malas intenciones, y así les hacían mala vecindad, porque desde el día que allí se pasaron, nunca tuvieron paz ni se llevaron bien con sus hermanos los mexicanos, y hasta ahora hay bandos y enemistades entre ellos.” (Códice Ramírez, pp. 103, 104).

Como pudimos leer, las rencillas ya venían desde hace más de cien años.

También muchas fuentes coinciden en que, para los altepémeh de afuera, Tlatelolco y Tenochtitlan eran, sino uno mismo, si parientes muy cercanos, prácticamente hermanos.

Sin embargo, siempre llega la gota que derrama el vaso. De acuerdo con Durán, el pretexto fue que unos jóvenes se sobrepasaron con unas jóvenes tlatelolcas:

“Y estando en mucha quietud y sosiego, con mucha paz y concordia con las provincias comarcanas, en el quinto año de su reinado se levantó en la ciudad contra él, sin pensar, UNA REBELION entre los mexicanos y tlatelulcas, que le puso en mucha aflicción por ser todos deudos y parientes y amigos. La causa de esta rebelión fueron unos mancebos traviesos, hijos de los señores, los cuales saliendo un dia al mercado que en la plaza de México se hacía, hallaron en él algunas mozas, hijas de señores de Tlatelulco que acaso habían allí venido , y requebrándolas y diciéndoles algunas palabras jocosas de burla, y ellas respondiéndoles al mismo tono, no pensando que pasara tan adelante, les rogaron los dejasen ir en su compañía, y ellas admitiendo la compañía, antes que llegasen a los términos de Tlatelulco , las trataron con mucha deshonestidad , y violándolas la puridad y entereza de sus personas. Ellas, vista la violencia y mal término que con sus personas se había osado, quejárnosle a sus padres, hermanos y deudos, los cuales sintieron mucho la afrenta ; juntamente con esto les hicieron otra injuria con que se acabaron de indignar, y fue, que haciendo los de Tlatelulco una acequia para que las canoas llegasen a sus términos, una mañana amaneció toda deshecha y cegada , lo cual visto por los señores de Tlatelolco, recibieron mucho enojo y pesadumbre, y dijeron entre sí mismos ¿estos mexicanos imaginan que nosotros somos de diferente generación que ellos; no saben que somos mexicanos , parientes y deudos y amigos venidos del mismo lugar que ellos vinieron, pues qué novedad es ésta de querernos así afrentar?” (Durán, pp. 256, 257).

Fue cuando Moquíhuix decide alzarse en armas contra Tenochtitlan, pero sabía que no podría solo, por lo que envía mensajeros a varios Altepémeh, como Huexotzinco y Tlaxcala, pero éstos lo rechazaron, argumentando que no era su guerra, sino guerra entre hermanos y parientes, que, entre ellos, Tenochcas y Tlatelolcas, resolvieran sus diferencias. (Durán, p. 257).

Viendo estas circunstancias, un tlatelolca principal, Tecónal, convence a todos los jóvenes de más de veinte años para armarse en contra de Tenochtitlan. Tan pronto llegan, los ponen a entrenar para la batalla, incluso hacen una estatua de piedra y la destrozan con sus hondas, así mismo, una figura de madera la atravesaron con flechas y finalmente, echaron a volar aves y los jóvenes las cazaron al vuelo con sus flechas. (Durán, pp. 258 – 260).

Moquíhuix, al ver a sus jóvenes listos para la batalla, les dijo que si podían romper piedra y madera y cazar al vuelo, cuánto más podrían hacer en contra de personas. Fue así como decidieron atacar a Tenochtitlan de noche para tomarlos desprevenidos, sin embargo, el asunto se ventiló y llegó a oídos de Axayácatl. Recordemos quienes iban a vender y a comprar al tianguis eran las mujeres, pues en una visita a Tlatelolco, se enzarzaron en palabras mujeres tlatelolcas contra mujeres mexicas y, en el calor de los dimes y diretes, las tlatelolcas les dijeron: “ya viene el pago de su atrevimiento”, con lo cual Axayácatl tomo cartas en el asunto. (Durán, p. 261).

Durán también nos narra que una de las esposas de Moquíhuix estaba casada con la hermana de Axayácatl, quien tuvo un sueño. Al contárselo a su marido, éste le expuso su plan y su esposa trató de disuadirlo, al decirle: “ten lástima de las mujeres y los niños que por tu causa han de perecer y de las muchas muertes que habrá; y considera que, si perdemos, nuestros hijos serán esclavos perpetuos.” (Durán, p. 263).

De inmediato fue a avisarle a Axayácatl, pero él ya lo sabía. Cuando los tlatelolcas enviaron espías para ver si estaban apercibidos los tenochcas para la batalla, los encontró jugando el juego de pelota, con lo cual se regresaron muy contentos. Sin embargo, este juego era para engañar a los tlatelolcas y que pensaran que no tenían ni idea de lo que sucedería. (Durán, p. 264).

Finalmente, se da esta batalla a la media noche. Pero como los tenochcas estaban listos, dieron batalla y mataron a muchos tlatelolcas, aunque también murieron muchos mexicas. (Durán, p. 265).

Tras esta batalla, Axayácatl quiso pactar la paz con Moquíhuix, alegando la consanguineidad. Para esto mandó a un principal de nombre Cueyatzin, al cual le respondió Moquíhuix que Tenochtitlan sería esclava de Tlatelolco. Cuando Cueyatzin regresó con esta respuesta, todos los tenochcas se rieron. (Durán, pp. 265, 266).

Cueyatzin regresa a declararle la guerra de manera formal a Moquíhuix, pero es asesinado por Teconal y fueron a arrojar su cuerpo a la entrada de Tenochtitlan, dando alaridos de triunfo. Al ver esto, Tlacaélel subió al templo y convocó a todos. Axayácatl se vistió de guerrero, con lo cual dio inicio la batalla. (Durán, p. 267).

De acuerdo con Durán, fue una batalla cruel, murieron de ambos bandos, pero finalmente los mexicas los hicieron retroceder hasta el templo, a cuya entrada estaba el mercado. Axayácatl manda a todos los tenochcas que cesen la batalla para hacer que Moquíhuix reconsidere su insensatez, ante lo cual, Tecónal respondió: “Eso haremos nosotros de buena gana, si atadas las manos os poneis en nuestro poder para ensangrentar con su sangre nuestro templo, como lo tenemos jurado y prometido a nuestro dios Huitzilopochtli”. (Durán, p. 268).

Moquihuix finalmente es derrotado por Axayácatl:

“Los tlatelulcas empezaron á retraerse sin ninguna orden ni concierto. Moquiuix y Teconal viéndose perdidos y que la gente huya, más que peleaba, se subieron a lo alto del templo, y para entretener á los mexicanos y ellos poderse rehacer , usaron de un ardid , y fue que juntando gran número de mujeres y desnudándolas todas en cueros y haciendo un escuadrón de ellas, las  echaron hacia los mexicanos que furiosos peleaban, las cuales mujeres, así desnudas y descubiertas sus partes vergonzosas y pechos, venían dándose palmadas en las barrigas y otras mostrando las tetas y exprimiendo la leche de ellas y rociando á los mexicanos. Junto a ellas venia otro escuadrón de niños, todos en cueros y embijadas las caras y emplumadas las cabezas, haciendo un llanto lamentable. Los mexicanos, viendo una cosa tan torpe, mandó el rey Axayácatl que no hiciesen mal a mujer ninguna, empero que fuesen presas y los niños juntamente, y así siguiendo la victoria y dejadas las mujeres, el rey subió a lo alto del templo con otros caballeros suyos, aunque con mucho trabajo por la mucha resistencia que halló; pero cuando subió, halló que Moquíhuix y Teconal se habían acogido al altar donde estaba Huitzilopochtli. El rey entrando osadamente, junto al mesmo ídolo y altar, los mató y sacó arrastrando у echó por las escaleras abajo del templo.” (Durán, pp. 268 – 269).

“Moquíhuix llevaba 21 años gobernando cuando empezó la guerra en que Tlatelolco se enfrentó a Axayácatl; la batalla comenzó al declinar el sol” (Anales de Tlatelolco, p. 27). Esto nos sitúa en 1473, ya que nos indican los Anales de Tlatelolco que en el año 12 Técpatl, 1452, se asentó Moquíhuix. (Anales de Tlatelolco, p. 25).

Con esto, dio finalizada la batalla, quedando los tlatelolcas como tributarios de los tenochcas, el mercado también pasó a su poder y el templo quedó abandonado desde ese momento. No sin antes humillarlos, los hicieron graznar como patos y croar como ranas. Tras esta burla, comenzó el saqueo y lo que no pudieron cargar, lo destruyeron. (Durán, pp. 269 – 270).

También Chimalpáhin retoma esta burla de que fueron objeto los tlatelolcas:

“También en este año perecieron los tlatelolcas: Axayacatzin no tuvo que combatirlos por mucho tiempo. Moquihuixtli, tlatohuani de Tlatelolco, alardeaba de valiente, y también Tecónal; no así Cuacuauhtzin, quien les advirtió que perecerían. Cuando los tlatelolcas fueron derrotados, se perdió su tlatocáyotl. Al atardecer se rindieron; entonces [los mexicas] hicieron graznar como patos a los tlatelolcas. Moquíhuix y su escudero se subieron al teocalli; [el tlatohuani] estaba de pie, revestido con su divisa de plumas de quetzal, sobre la casa del diablo a quien adoraban los tlatelolcas, y junto a él se hallaba su escudero; habían subido a lo más alto del teocalli para [desde ahí] resistir, pero en pos de ellos subieron [también] los mexicas tenochcas. Desde arriba arrojaron a Moquihuixtli y a su escudero, y también a un natural de Tlatelolco llamado Quetzalhua. También en este año los chalcas empezaron a ir a trabajar a Mexico Tenochtitlan. 8 Tochtli, 1474.” (Chimalpáhin, p. 269).

Este mismo año de 1473 murió Nezahualcóyotl y lo sucedió Nezahualpilli. (Chimalpáhin, p. 269).

Legado de Axayácatl:

Axayácatl mandó a construir dos piedras. Dos de ellas, para la fiesta de Tlacaxipehualitztli. Durán nos detalla el uso de este tipo de piedras:

“La fiesta de Tlacaxipehualitztli, que quiere decir, desollamiento de hombres, y el modo que en celebrarla tenían , que era atar a los presos con una soga al pie , por un agujero que aquella piedra por medio tenia, y desnudo en cueros le daban una rodela y una espada, de solo palo emplumada, en las manos y unas pelotas de palo con que se defendía de los que salían a combatir con él, que eran cuatro muy bien armados, a los cuales llamaban tlauauanque, que quiere decir, curtidores o raedores de cueros , de los cuales algunos se defendían por alargar un poco más la vida, otros por concluir luego se dejaban matar luego, dándoles encima de aquella piedra las heridas, y luego pasándolos a la piedra del sol , allí los acababan de sacrificar con todas las ceremonias.” (Durán, pp. 280, 281).

Por su parte, Tezozómoc nos dice lo siguiente:

“Dijo el rey Axayaca á Cihuacoatl Tlacaeleltzin un día: Señor y padre, mucho quisiera que renovásemos la piedra redonda que está por brasero y degolladero arriba de la casa y templo de tetzahuitl Huitzilopochtli, ó si os parece, que se labre otro mayor de mejores labores, y el que ahora está sirva para otro templo de Dios…Quisiera que la piedra que está ahora encima del Cú, por haberla labrado el rey mi señor Moctezuma, que no vaya á parte ninguna, sino que muy bien encalada se ponga abajo del gran Cú. Hecho esto se puso en lo alto del Cú, frontero de la casa del Huitzilopochtli.” (Tezozómoc, pp. 625, 626).

“Tambien es menester, señor e hijo mio, que se traiga para que se labre una batea de muy linda piedra, que servirá de Cuauxicalli al mismo estilo, para la sangre de los degollados en sacrificio, pues es nuestra ofrenda y honra de nuestro amo y señor Huitzilopochtli.” (Tezozómoc, p. 626).

Conquistó los siguientes altepémeh, casi en todos ellos, participando como capitán activo en las batallas: Tenancingo, Totonacapan, Cuauhxoxouhcan, Xochimilco, Tepeticpac, Tonallimoquetzayan, Xuquipilco, Chiapan, Tolocan, Ocuillan, Chotalchihuatlan, Cuauhnáhuac, Icpatepec, Póctec, Cozcacuahtenanco, Metepec, Calimanyan, Tochalco, Xiquipilco.

En la batalla contra los matlatzincas, ambos ejércitos pensaron la misma estrategia, que era dejar a algunos camuflados en la hierba y hacer como que huían, fue aquí donde Axayácatl se enfrasca en una batalla contra un capitán, en donde Durán nos confirma que a Axayácatl le encantaba ir a las batallas:

“Y viéndole ir tan descuidado y presuroso y conociendo ser el rey, pensando que los de su parte le seguirían , salió al rey de improviso y le dio una cuchillada en un muslo que casi le llegó al hueso, no pudiendo las armas resistir el golpe; y el rey sintiéndose herido estuvo por caer, pero abrazándose con su contrario vinieron ambos al suelo, y andando pugnando el uno con el otro , para rendirse el uno al otro , los de la guardia y señores echaron menos al rey, y andándole a buscar con mucho sobre salto de su muerte, creyendo fuese preso o muerto por los de la emboscada, lo fueron a hallar en el combate dicho , toda la cara llena de tierra y sus armas llenas de sangre , el cual como valeroso y animoso mancebo, aunque herido, se defendía animosamente. Los soldados y señores cuando vieron a su señor, con grandísimo coraje arremetieron al contrario para querelle matar, el rey mandó le dejasen y que no le hiciesen mal, sino que le prendiesen; pero Tlilcuetzpal, como era valeroso indio, con su espada y rodela en la mano se defendió de todos ellos, aunque mal herido, y se les fue de entre las manos. Todo el demás ejército, aunque con la ambos cada recibieron daño, pero pasando adelante los metieron por la ciudad de Toluca, y llegados al templo que estaba en el principal lugar quitaron el ídolo, que se llamaba Coltzin, y le pegaron fuego, así como solían.” (Durán, pp. 277, 278).

“En este año, 12 Tochtli, 1478, perecieron los mataltzincas de Callimanyan; Axayacatzin fue en persona a combatir. Otros dejaron pintado que en este año fueron derrotados los de Xiquipilco, cerca de Tolocan. En este año, 13 Ácatl, 1479, perecieron los de Xiquipilco; allá hirieron en una pierna ak Tlatohuani Axayácatzin, y con eso ganó fama la ciudad de Xiquipilco.” (Chimalpáhin, p. 271).

El códice Ramírez no narra al valeroso Axayácatl en el frente de batalla en contra de Tehuantepec:

“Tehuantepec, donde habían muerto y tratado muy mal a los mercaderes y mayordomos que por allí recogían el tributo… Fue Axayácatl en persona a restaurar esta provincia… armándose a su modo con una espada y una rodela en la mano, se puso delante de su ejército…Él, fingiendo que huía, le fue siguiendo esta multitud hasta un lugar donde tenía escondidos muchos soldados cubiertos con paja, los cuales salieron de improviso de entre la hierba y haciendo una media luna les cogieron las espaldas. Entonces el rey revolvió con los suyos por la otra parte, y cogiendo en medio a sus enemigos, hicieron allí grandísima matanza. Tomaron bastantes cautivos para el sacrificio de su coronación…No paró hasta Huatusco, que es puerto de la costa del mar del sur, que hasta allí extendió su reino.” (Códice Ramírez, p. 154.)

Los tlatoanis utilizaban a los comerciantes, pochtecas, como qimíchin, ratones o espías y cuando eran maltratados, asaltados o cuando los cobradores del tributo le negaban el pago, era pretexto más que suficiente para irlos a combatir.

También pudimos comprobar nuevamente que los mexicas si mataban a sus enemigos, no eran solamente guerras para tomar prisioneros de guerra.

Chimalpáhin dice que en el año 9 Ácatl “La tierra tembló muy fuerte, muchos cerros se desgajaron, y todas las casas se cayeron.” También nos indica que hubo un eclipse en el año 10 Técpatl, 1476 y uno en 13 Ácatl, 1479, en el que “hubo eclipse de sol, y se vieron las estrellas.” (Chimalpáhin, p. 271).

“Tuvo 17 hijos, entre ellos, el séptimo Moctezuma Xocóyotl, el octavo Cuitlahuatzin” (Chimalpáhin, p. 273).

Muerte de Axayácatl:

“En este año, 2 Calli, 1481, murió Axayacatzin, que gobernó en Tenochtitlan durante 13 años. (Chimalpáhin, p. 273).

“Idos estos señores el rey cayó malo del cansancio de aquel sacrificio y del olor de la sangre, que era, según cuenta la historia, un olor acedo y malo, el cual viéndose así enfermo, rogó á Tlacaélel que, antes que muriese, lo hiciese esculpir junto á Montecuma, el rey pasado, en las peñas de Chapultepec. Tlacaélel lo mandó esculpir, y acabado fue el rey avisado de ello, y así malo se hizo llevar á ver su estatua, y vista se despidió de los señores todos, sintiéndose muy al cabo, y dice la historia que no pudo tornar á México vivo y que murió en el camino en las mismas andas que le traían. Murió mozo y de muy poca edad. Reinó trece años, y antes que muriese murió Nezahualcóyotl, señor y rey de Tezcuco, a cuyas honras se halló , las cuáles fueron muy solemnes. Fue electo por rey de Tezcuco su hijo Neçaualpiltzintli. En tiempo de este rey Axayacatl tuvo grandes revueltas entre las naciones cercanas, especialmente una reñida guerra y enemistad que uvo entre los de Ocuila y Cuauhnáhuac, saliendo vencedores los de Ocuila. También se reveló Huexutla y quiso dar guerra a los tezcucanos. Murió el rey Axayacatl el año de mill y quatrocientos y ochenta y uno.” (Durán, p. 302).

“Ensalzó este rey en gran manera el imperio mexicanom fue muy amado de todos por su nobleza y valencia. Reinó once años. al cabo de los cuales murió, dejando en suma tristeza a toda la tierra.” (Códice Ramírez, p. 156).

La casa de Axayácatl, padre de Moctezuma Xocoyotzin y de Cuitláhuac, será donde se albergarán los españoles durante cinco meses, antes de la Noche Triste para ellos y los tlaxcaltecas, Noche Victoriosa para los mexicas. Los dos términos son válidos, todo depende de quién platique la historia.

Fuentes consultadas:

Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.

Sahagún, B. de. (2006). Historia general de las cosas de Nueva España (Colección Sepan Cuantos, núm. 300). Editorial Porrúa.

Alvarado Tezozómoc, H., Orozco y Berra, M., & Vigil, J. M. (2017). Crónica Mexicana precedida del Códice Ramírez. [Versión digital]. Secretaría de Cultura. https://books.apple.com/mx/book/cronica-mexicana/id1202863320

Chimalpáhin, Domingo. (2003). Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan, Tomo I. Cien de México.

Battock, C., & Vargas, P. (2024). El Códice Ramírez. Fondo de Cultura Económica.

Anales de Tlatelolco. (2004). Conaculta; Cien de México.

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