“Huitzilíhuitl fue el segundo señor de Tenochtitlan, el cual tuvo el señorío veintiún años, y él comenzó las guerras y peleó con los de Culhuacan.” (Sahagún, Libro Octavo, Capítulo I, p. 431).

Huitzilíhuitl es nombrado tlatoani.
“Hijo y nuestro muy querido nieto, tomad el cargo y trabajo de regir este pueblo mexicano, que está metido entre laguna, tulares y cañaverales, adonde es querido, reverenciado y adorado la abusión de Huitzilopochtli, tan estimado y querido de todos nosotros; y así ya es notorio como los mexicanos estamos sometidos a servidumbre en esta tierra de tepanecas y al señor de ellos en Azcaputzalco, Tezozomoctli”. (Tezozómoc, p. 397).
Durán nos indica que los principales de los cuatro barrios, Moyotlan, Cuepopan, Atzacualco y Teopantla, eligieron a Huitzilíhuitl como nuevo Tlatoani. Los tenochas, “hombres y mujeres, viejos y mozos, confirmaron la elección y dieron su en nora buena.” (Durán, p.77).
En esta plática que le hicieron los señores a Huitzilíhuitl sobre sus lamentos por estar sojuzgados ante Azcapotzalco, tuvo una respuesta por parte Huitzilíhuitl aún más desalentadora:
“No tenemos uno solo, sino tantos como son los unos, los de Tepaneca y Azcaputzalco, los otros en Aculhuacan y los otros nuestros señores de Culhuacan”. (Tezozómoc, p. 398).
Como podemos leer, los mexicas eran servidores de tres señoríos. La solución que se les ocurrió a los mexicas, fue hacer una alianza muy estratégica.
Se casa Huitzilíhuitl con la hija de Tezozómoc.
Los señores de Tenochtitlan le recomendaron a Huitzilíhuitl casarse con la hija de Tezozómoc para tener un parentesco estratégico y de esta manera, liberar la carga tan opresiva a la que estaban sometidos.
De esta manera, fueron unos embajadores a hablar con Tezozómoc para pedirle que les diera a una de sus hijas para casarla con Huitzilíhuitl.
“Pobre de tu vasallo, pues no tenemos a dónde ir ni acudir sino es a ti, como a nuestro amo y señor, y a nosotros tus vasallos nos hagas tanta merced de mandarnos dar una hija y esmeralda querida tuya, para que vaya a regir y gobernar nuestro pueblo mexicano, y ser conjunta persona de Huitzilíhuitl, tu leal siervo.” (Tezozómoc, p. 399).
Ante lo cual, Tezozómoc accedió de la siguiente manera:
“Hijos y hermanos mexicanos, yo soy muy contento de ello, ¿pues qué puedo decir? Sino que ellas fueron nacidas para ese efecto, como mujeres que son, y llevaderas, y señalo la que ha de ser mujer de Huitzilíhuitl, a mi hija Ayauhzihuatl.” (Tezozómoc, p. 399).
De esta relación, nació Chimalpopoca, nieto de Tezozómoc, lo cual, hizo que les redujeran en gran manera los tributos a los mexicas, solo a algunos patos y pescados que se dieran en la cuenca de Tenochtitlan.
Sin embargo, muere Ayauhzihuatl y todo cambia para los mexicas.
“Estando ya los mexicanos más descansados y contentos, la reina Ayaciuatl, que les era protectora y favorable, murió, quedando el niño Chimalpopoca de edad de nueve años. Los mexicanos se entristecieron y temblaron de miedo, habiendo perdido a tan buena abogada.” (Durán, p. 59).
Batalla con Chalco.
Chimalpáhin menciona a Huitzilíhuitl de la siguiente manera:
“6 Ácatl, 1407. En este año vinieron a México Tenochtitlan los guardianes de las trojes de Amaquemecan para hablar con el tlacatecutli Itzcohuatzin, cuando éste no era aún tlatohuani sino sólo tlatocapilli en México; el tlatohuani era Huitzilíhuitl Segundo, y su teuctlato era el tlacohcálcatl Cuatlecóhuatl.” (Chimalpáhin, pp. 228, 229).
Estos guardianes de las trojes, que eran estructuras en donde almacenaban los productos agrícolas como el maíz, le fueron a decir acusaciones falsas en contra de los chalcas, por lo que Huitzilíhuitl manda matar a los tres cabecillas de chalco víctimas de estas acusaciones falsas.
Los mexicas salieron a matar a los cabecillas que esta supuesta conspiración pero no los encontraron puesto que huyeron antes. Ante esto, los mexicas pusieron a los guardianes de las trojes como señores de Chalco.
Al escuchar sobre este acto desleal, los señores de Chalco, Itzocan, Texcoco y Xochimilco, decidieron hacer guerra contra los mexicas, por lo cual, Huitzilíhuitl investigó bien y se dio cuenta de que fue engañado, por lo cual, mandó a matar a los guardianes de las trojes junto con sus hijos, con lo que se apaciguaron de tlatoque anahuacas y ya no hubo guerra.
Aquí hay un dato interesante que nos dice Chimalpáhin en torno a la participación de las mujeres, uno de los señores que quedaría en Chalco era Cohiazacatzin, pero era muy niño, por lo cual:
“A Cohuazacatzin no lo ataviaron con las insignias señoriales; pero a la señor Tlacocihuatzin, que era la madre de Cohuazacatzin, sí la ataviaron señorialmente: le pusieron el tocado señorial y el xiuhhuitzolli y le dieron las demás insignias del señorío.” (Chimalpáhin, pp. 235).
Para el año 1 ácatl, 1415, en las guerras floridas, ni los chalcas ni los mexicas liberaban a los principales, con lo cual, tras cuarenta años, se da fin a estas guerras floridas.
Los mexicas necesitan un acueducto.
La población de Tenochtitlan iba creciendo y por ende, se vieron necesitados de agua, para lo cual, decidieron hacer un acueducto.
Para esto, necesitaban piedra y cal, por lo que le pidieron permiso a Tezozómoc para traer madera, piedra y cal del monte, ante lo cual, él accedió, pero tenía que consultarlo con los principales tecpanecas. La reacción fue de rechazo absoluto, sentían que perderían soberanía con esto, que su poder sobre los mexicas se vería mermando, que era como ser sus vasallos o sus esclavos cautivos.
“Son advenedizos estos mexicanos, y ser como son bellacos, sutiles y belicosos, defenderemos el agua a fuerza de armas.”
Sin embargo, mientras viviera Tezozómoc, no le harían la guerra a los mexicas, por el cariño que le tenía a su nieto Chimalpopoca.
El legado de Huitzilíhuitl.
De acuerdo con Durán, rigió y gobernó con mucha quietud y sosiego, y fue muy querido de sus señores y de toda la demás gente común. Durante su señorío, empezó a poner leyes y ordenanzas en su República, en especial en lo que tocaba a los dioses, ya que al tlatoani se le veía como semejante a un dios. Aumentó el templo en tamaño.
Como sabían que estaban sojuzgados y no podían hacer aun algo al respecto, los puso a entrenar con arcos y a ejercitarse para la guerra en los acallis, en el agua.
Así mismo, trataban muy bien a los de Texcoco y demás altépetl que hubiera, para ganarse sus voluntades.
De acuerdo con Durán, Huitzilíhuitl puso las bases para la futura prosperidad:
“Este rey, Huitzilíhuitlm que fue el segundo de este nombre, hizo pues por después ser cabeza, como lo fueron, pues todo lo mandaron y señorearon.” (Durán, pp. 60,61).
Muerte de Huitzilíhuitl.
Chimalpáhin nos indica que Huitzilíhuitl muere en el año 4 tochtli, 1418, después de haber gobernado durante 26 años. (Chimalpahín, p. 239).
Durán dice que murió un año después que su mujer y que todos se pusieron tristes por su fallecimiento. (Durán, pp. 59, 61).
Fuentes consultadas:
Durán, D. (1867). Historia de las Indias de la Nueva España e islas de Tierra Firme (Tomo I). Imprenta de J. M. Andrade y F. Escalante.
Sahagún, B. de. (2006). Historia general de las cosas de Nueva España (Colección Sepan Cuantos, núm. 300). Editorial Porrúa.
Alvarado Tezozómoc, H., Orozco y Berra, M., & Vigil, J. M. (2017). Crónica Mexicana precedida del Códice Ramírez. [Versión digital]. Secretaría de Cultura. https://books.apple.com/mx/book/cronica-mexicana/id1202863320
Chimalpáhin, Domingo. (2003). Las Ocho Relaciones y el Memorial de Colhuacan, Tomo I. Cien de México.
